
Una disputa en el dormitorio de una escuela vocacional en St. Pölten ha llevado a un estudiante austriaca de 17 años a ser suspendida durante una semana del internado, una decisión que ha desatado polémica política y un intenso debate sobre convivencia, religión e integración en Austria.
El conflicto se originó en una habitación compartida del internado de la Escuela Vocacional Estatal de St. Pölten, en el estado de Baja Austria. Allí convivían cuatro alumnas, entre ellas dos jóvenes musulmanas que, durante el mes de Ramadán, se despertaban cada madrugada alrededor de las tres para comer antes del amanecer, tal y como marca la tradición islámica.
Ese horario generó tensiones con las otras dos estudiantes que compartían el dormitorio. Las constantes alarmas nocturnas interrumpían su descanso, algo que, según la madre de una de las chicas afectadas, se agravaba porque las estudiantes que se levantaban también ponían música en ese momento de la madrugada.
La situación se prolongó durante días y los intentos de resolverla mediante un cambio de habitación no prosperaron. Según las informaciones publicadas en la prensa local, las alumnas musulmanas se negaron a trasladarse a otro cuarto, por lo que la convivencia continuó en las mismas condiciones.
La tensión terminó estallando cuando la estudiante de 17 años, procedente de la región de Mostviertel, telefoneó a su madre una noche para quejarse de la situación. Durante esa conversación, que realizó desde el pasillo del internado, expresó su enfado con dureza. Sus compañeras de habitación escucharon parte de la llamada desde detrás de la puerta.
Según la Dirección de Educación, el conflicto no se limitó a esa llamada. Las autoridades sostienen que la discusión fue más allá y que la adolescente habría dirigido insultos directamente a las otras estudiantes, un enfrentamiento que, según se afirma, habría quedado grabado en vídeo. Tras el incidente, las dos jóvenes musulmanas denunciaron lo ocurrido ante la dirección del centro.
La escuela actuó rápidamente y decidió sancionar a la estudiante con una expulsión temporal del internado durante una semana. La madre de la adolescente asegura que la medida se adoptó sin advertencias previas y que la dirección simplemente pidió a su hija que reflexionara sobre su comportamiento y el lenguaje utilizado.
La sanción no sólo afecta al alojamiento. Según la madre, en el aula también se han impuesto medidas que obligan a la estudiante a permanecer separada del resto de sus compañeros. Además, denuncia que en el conflicto ambas partes intercambiaron insultos, aunque asegura que el profesorado únicamente tuvo en cuenta las palabras de su hija.