En Alemania ya se producen dos violaciones de mujeres cada día. Mujeres que antes salían sin miedo a pasear por las calles del país, ahora se quedan en casa. Ciudades que durante décadas representaron la seguridad europea se han convertido en el retrato de una política migratoria que ha dejado solos a sus propios ciudadanos.
Ese es el espejo en el que la eurodiputada de Alternativa por Alemania (AfD) Christine Anderson pide mirar a España ante el plan del Gobierno de Pedro Sánchez para regularizar a más de 500.000 inmigrantes ilegales. En una entrevista con La Gaceta, la eurodiputada, que forma parte del grupo Europa de las Naciones Soberanas (ESN) en el Parlamento Europeo, ha advertido de que la medida no acabará con la inmigración ilegal, sino que la convertirá en una situación permanente.
«Es absolutamente ridículo.», afirma Anderson al ser preguntada por la intención del Ejecutivo socialista de sacar adelante una regularización masiva mientras otros países europeos comienzan a endurecer sus políticas migratorias.
La eurodiputada critica que los gobiernos permitan primero la entrada ilegal y después presenten como solución la legalización de quienes no tenían derecho a permanecer en el país. «Primero les permiten entrar y luego, cuando la gente dice que vinieron aquí ilegalmente, su solución al problema de que vinieron ilegalmente es simplemente legalizarlos. No solucionan nada.», denuncia.
Y advierte de de que una regularización de este tipo no corrige el problema, sino que lo blinda. «Una vez legalizados, se puede argumentar que tienen derecho a estar aquí, que en primer lugar no lo tenían.», señala.
La miembro de AfD compara esa lógica con la eliminación retroactiva de la responsabilidad por una conducta ilegal. «Si yo cometo un crimen y, en lugar de declararme culpable de haber cometido ese crimen, los jueces simplemente dicen que eliminan la criminalidad de ese acto, eso es absolutamente ridículo.», afirma.
Para Anderson, el plan de Sánchez forma parte de una política que no protege a los ciudadanos europeos, sino que consolida las consecuencias de años de permisividad migratoria. «Es simplemente otro esquema para, una vez más, arruinar a la gente, manipular a la gente y no hacer lo que es correcto y lo mejor para la gente.», concluye sobre la regularización.
Su crítica al Gobierno de Sánchez se enmarca en una denuncia más amplia sobre el rumbo migratorio de Europa. Anderson confiesa que, como alemana y como mujer, se siente hoy menos segura que en el pasado. «Absolutamente.», responde al ser preguntada por esa cuestión. Y pone como ejemplo los sucesos de la Nochevieja de 2015 en Alemania, cuando, como recuerda, «1.000 inmigrantes, incluso más», se reunieron «con el único propósito de violar sexualmente a cientos y cientos de mujeres«. «Fueron completamente dejadas a su suerte. No hubo ayuda, nada.», denuncia.
Para Anderson, aquella noche marcó un antes y un después para muchas mujeres alemanas. «Las mujeres ahora deciden quedarse en casa, en lugar de salir, algo que hemos podido hacer en Europa durante no sé cuántas décadas, o incluso cientos de años.», señala.
A su juicio, Europa está importando una realidad ajena a sus sociedades. «Lo que en efecto estamos haciendo es establecer la realidad de género segregada de los países de origen de los refugiados.», afirma.
Anderson responsabiliza directamente a los gobiernos y a los políticos electos de haber llevado a Europa a esta situación. «Son los gobiernos electos, son los políticos que simplemente venden a sus propias personas.», afirma. Y carga contra la excanciller alemana Angela Merkel por su decisión de abrir las fronteras durante la crisis migratoria de 2015. «Angela Merkel quería evitar escenas terribles en la frontera. Lo que hizo, en cambio, fue introducir escenas terribles en nuestras propias ciudades.», declara.
La eurodiputada recuerda que Merkel asumió el cargo con la obligación de actuar en interés del pueblo alemán. «Angela Merkel tomó juramento para actuar en el mejor interés del pueblo alemán. No fue elegida para servir al mundo entero, para servir a los refugiados. Su trabajo era servir al pueblo alemán y fracasó miserablemente.», sostiene. Para Anderson, la excanciller debería responder ante la Justicia por su política migratoria: «Francamente, pertenece a un juicio y debe ser declarada culpable de vender a su propio pueblo».