Una mujer iraní acusada de haber realizado intervenciones estéticas ilegales que dejaron decenas de víctimas con lesiones y deformidades no comparecerá ante el tribunal en Viena, alegando que actualmente se encuentra en Irán y que no puede viajar debido al conflicto en el país.
La acusada iraní, identificada como Sanaz M., de 45 años, está siendo investigada por haber operado a al menos 88 pacientes en una clínica estética situada en el centro de la capital austríaca, muy cerca de la catedral de San Esteban de Viena.
Según la fiscalía, la mujer y su hermana —también de origen iraní— dirigían un centro estético llamado WeUtyful donde ofrecían tratamientos y procedimientos médicos pese a no poseer ningún título sanitario válido.
Las autoridades sostienen que ambas se presentaban ante pacientes y empleados como médicas tituladas. Sanaz M. incluso utilizaba el título «Dr. Med.», aunque, según la investigación judicial, nunca cursó estudios de medicina.
El caso ha generado una gran conmoción en Austria por el número de víctimas y la gravedad de las lesiones. La acusación sostiene que numerosos pacientes sufrieron daños físicos permanentes, desfiguraciones y fuertes dolores tras someterse a tratamientos en la clínica.
Entre los testimonios recogidos en el sumario figura el de una enfermera de 50 años que acudió al centro para una intervención estética menor en la nariz y terminó con secuelas físicas y psicológicas permanentes.
Otros afectados denunciaron consecuencias como alteraciones permanentes en la expresión facial, caída del párpado o rigidez en el rostro. El escrito de acusación, de 27 páginas, recoge que las intervenciones se realizaron fuera de cualquier estándar médico reconocido, lo que la fiscalía considera una práctica médica fraudulenta que puso en grave riesgo a los pacientes.
Los abogados que representan a varias de las víctimas sostienen que los hechos constituyen lesiones graves causadas de forma consciente, ya que las acusadas realizaron procedimientos complejos sin formación médica.
Cuando el tribunal regional de Viena inició los preparativos para el juicio, la acusada comunicó que no podría comparecer porque se encuentra en Irán y no puede abandonar el país debido a la guerra, solicitando el aplazamiento del proceso.
La explicación ha generado indignación entre las víctimas. El abogado Alfred Boran afirmó que la situación demuestra hasta qué punto la acusada intenta evitar enfrentarse a la justicia austríaca. Las autoridades continúan investigando el caso mientras se estudian los pasos legales para que la acusada responda ante los tribunales por los daños causados a decenas de pacientes.