Como ya hizo en el pasado, el ejecutivo insiste en ocultar la verdad
Víctimas de las bandas de violadores de Rotherham denuncian que el Gobierno británico quiere borrar el origen religioso de los agresores: «Son musulmanes, no asiáticos»
Víctimas de las bandas de violadores de Rotherham denuncian que el Gobierno británico quiere borrar el origen religioso de los agresores: «Son musulmanes, no asiáticos»
Miembros de una de las bandas de explotación sexual en el Reino Unido.
Por Rebeca Crespo
24 de octubre de 2025

Más de una década después de que saliera a la luz el horror de las bandas de violadores en grupo que abusaron de cientos de niñas británicas, el Reino Unido vuelve a tropezar con el mismo tabú: el miedo a decir la verdad.

Una de las víctimas, Ellie Reynolds, ha denunciado que el Gobierno de Keir Starmer intenta «borrar» el origen religioso y étnico de los agresores, la mayoría de ellos hombres de origen pakistaní, sustituyendo esa palabra por el eufemismo «asiático«. Reynolds ha abandonado el Comité Nacional de Investigación sobre los abusos, y ha denunciado que las autoridades buscan reescribir la historia para proteger sensibilidades políticas y religiosas.

En su carta de renuncia, Reynolds explica que la presión para modificar el alcance de la investigación «con el fin de minimizar los motivos raciales y religiosos detrás de los abusos» fue para ella «el punto de no retorno». «Para muchas de nosotras, esos factores no fueron accidentales; fueron centrales para entender por qué fuimos elegidas y por qué las instituciones fallaron en protegernos. Borrar esa verdad es reescribir la historia», denuncia.

El escándalo de las bandas de violadores en el Reino Unido salió a la luz tras el Informe Jay (2014), que reveló que más de 1.400 menores —en su mayoría niñas blancas de clase trabajadora— fueron víctimas de abusos «atroces» entre 1997 y 2013 en la ciudad de Rotherham. La investigación concluyó que «la mayoría» de los agresores eran hombres de origen pakistaní. Durante años, las autoridades locales y la Policía miraron hacia otro lado por miedo a ser tachadas de «racistas» o «islamófobas».

Todavía hoy y a pesar de la evidencia, la prensa y los políticos británicos continúan empleando el término «asiático», un eufemismo que diluye las responsabilidades y confunde de forma deliberada a la opinión pública. Como recuerdan grupos como la Red de Organizaciones Sijs, el uso de esa palabra ofende además a comunidades que nada tienen que ver con estos crímenes, como la hindú o la sij.

Noticias de España