
Viktor Orbán ha reafirmado públicamente su apoyo a Marine Le Pen y ha reivindicado a la dirigente francesa como una de las grandes figuras del movimiento soberanista europeo.
Durante una comparecencia en Bruselas, el ex primer ministro húngaro aseguró que tanto su lealtad personal como la de Fidesz permanecen firmemente del lado de la líder de la Agrupación Nacional.
«Consideramos a la señora Le Pen una leyenda», afirmó Orbán, subrayando el peso político e histórico de la dirigente francesa dentro del espacio patriótico continental.
La declaración supone un respaldo inequívoco a Le Pen en un momento decisivo para la política francesa y europea, marcado por el crecimiento de las fuerzas que cuestionan el federalismo de Bruselas, la inmigración masiva y la pérdida de soberanía nacional.
Marine Le Pen y Viktor Orbán han construido durante los últimos años una relación política basada en la defensa de las fronteras, la identidad nacional y el derecho de los Estados a decidir su propio rumbo. Ambos han denunciado la deriva centralizadora de la Unión Europea y han defendido una Europa de naciones soberanas frente al proyecto burocrático impulsado desde Bruselas.
La alianza entre Fidesz y la Agrupación Nacional se consolidó con la creación de Patriotas por Europa, el grupo político que reúne en el Parlamento Europeo a varias de las principales fuerzas soberanistas del continente, presidido por Santiago Abascal. Desde este espacio, Le Pen y Orbán han impulsado una agenda común contra el Pacto Migratorio, la cesión de competencias nacionales y las políticas climáticas que golpean a agricultores, trabajadores e industrias europeas.
Orbán destacó el carácter legendario de Le Pen por su trayectoria política y por haber convertido a la Agrupación Nacional en una de las principales fuerzas electorales de Francia. Durante años, la dirigente francesa ha soportado campañas de estigmatización, cordones sanitarios y procedimientos judiciales sin renunciar a su defensa de la soberanía, la seguridad y la identidad nacional.
Su ascenso ha transformado por completo el sistema político francés y ha obligado a las formaciones tradicionales a enfrentarse a cuestiones que durante décadas trataron de excluir del debate público. La inmigración, el islamismo, la pérdida de autoridad del Estado y la subordinación de Francia a Bruselas se encuentran hoy en el centro de la discusión política gracias, en buena medida, a la perseverancia de Le Pen.
El apoyo de Orbán posee un significado que trasciende la relación personal entre ambos dirigentes. Representa la unidad de un bloque patriótico europeo cada vez más articulado y consciente de su fuerza. Pese a haber dejado el Gobierno húngaro, Orbán continúa liderando Fidesz.
Su respaldo a Le Pen confirma que la dirigente francesa sigue siendo una figura central para quienes defienden una Europa de naciones libres frente al globalismo, la inmigración descontrolada y la hegemonía progresista.