
El ex primer ministro húngaro Viktor Orbán ha sido reelegido presidente de Fidesz durante el 32º congreso de la formación conservadora, celebrado este sábado en Budapest. Orbán obtuvo 729 de los 737 votos válidos emitidos en una votación secreta y ejercerá un nuevo mandato de un año, al igual que el resto de dirigentes elegidos por los delegados.
La reelección confirma que el antiguo jefe del Gobierno conserva el control político y la confianza interna del partido pese a la derrota sufrida en las elecciones parlamentarias de abril, que pusieron fin a 16 años consecutivos de gobiernos de Fidesz.
El dirigente húngaro abrió su intervención con un mensaje de resistencia ante los delegados: «¡Nunca, nunca me rindo!». La declaración fue recibida con una fuerte ovación y marcó el tono de un congreso centrado en la reconstrucción del partido y en su adaptación a la oposición.
Orbán aseguró estar preparado para continuar sirviendo a Hungría y presentó a Fidesz como la fuerza llamada a contener el desorden político y económico que, a su juicio, puede provocar el nuevo Gobierno de Péter Magyar y el partido Tisza.
El congreso aprobó una serie de cambios destinados a mejorar la circulación de información dentro del partido y reforzar el peso de las organizaciones locales.
Orbán reconoció que, durante los últimos años, la dirección había descuidado la comunicación desde las bases hacia la cúpula. Para corregirlo, Fidesz modificará sus estatutos y abandonará parcialmente el modelo organizativo basado en circunscripciones.
La formación recuperará una estructura asentada en agrupaciones municipales. Los afiliados de cada localidad elegirán presidencias provinciales y los dirigentes de cada provincia pasarán automáticamente a formar parte de la dirección nacional.
El presidium del partido se ampliará hasta alcanzar los 28 miembros e incorporará representantes de los gobiernos locales. También entrará en la dirección la eurodiputada Kinga Gál, que asumirá la interlocución entre Fidesz y el Parlamento Europeo, especialmente con el grupo Patriotas por Europa, una de las principales fuerzas soberanistas de la Eurocámara.
La reorganización pretende convertir a Fidesz en una oposición más coordinada y recuperar la presencia territorial que permitió al partido dominar la política húngara durante más de una década.
El antiguo primer ministro presentó también las conclusiones del análisis interno realizado por la dirección y los afiliados sobre las causas de la derrota electoral.
Orbán reconoció errores en las previsiones de participación y en la interpretación de las encuestas. También admitió que Fidesz no respondió con suficiente contundencia a las acusaciones formuladas por Tisza durante la campaña.
Uno de los principales problemas identificados es la pérdida del apoyo de los jóvenes. El dirigente conservador señaló que recuperar a las nuevas generaciones será una de las prioridades del partido durante esta etapa.
La renovación incluirá además un relevo progresivo en las responsabilidades internas. Orbán defendió la necesidad de trasladar gradualmente la dirección de Fidesz hacia una generación más joven, aunque su propia reelección demuestra que seguirá encabezando la transición.
El líder asumió la responsabilidad por la derrota, pero rechazó desaparecer de la vida política. Su continuidad impide que la caída del Gobierno se convierta también en una desintegración inmediata de la derecha nacional húngara.
Fidesz afronta una situación inédita después de haber dirigido Hungría de manera ininterrumpida desde 2010. La victoria de Tisza, con una mayoría parlamentaria de dos tercios, ha obligado al partido de Orbán a reconstruirse como fuerza opositora.
El nuevo Gobierno ha prometido revisar buena parte de la arquitectura política, administrativa y constitucional levantada durante los mandatos de Orbán. También busca recomponer las relaciones con Bruselas y modificar la posición internacional de Hungría.
Frente a ese proyecto, Fidesz pretende presentarse como defensor de la soberanía nacional, el control migratorio, la familia y la independencia de Hungría frente a las instituciones comunitarias.
La incorporación de Kinga Gál a la dirección y el fortalecimiento de los vínculos con Patriotas por Europa indican que Orbán mantendrá además su batalla política en el ámbito continental.