El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha trazado una línea divisoria entre dos visiones opuestas para el futuro del país, insistiendo en que sólo Fidesz —su partido— garantiza la soberanía nacional y la protección del pueblo húngaro.
«El programa del Partido Tisza es el programa de Bruselas», ha afirmado en una entrevista en TV2. Así, se ha comprometido a continuar con políticas como la reducción de los costes de los servicios públicos: «Sólo podemos garantizar los precios de la energía más bajos de Europa si este Gobierno se mantiene en el poder», ha declarado.
De cara al futuro, ha expresado su confianza en los objetivos de desarrollo de Hungría, desde la reforma fiscal hasta las inversiones en infraestructura, y habló de los planes en curso para impulsar el crecimiento y la prosperidad.
«Queremos que Hungría sea grande, respetada y exitosa. Queremos triunfar en el siglo XXI». En este sentido, ha lanzado con un mensaje a las familias húngaras: «Aprecien los logros colectivos de la nación y sigan construyendo la unidad. Si lo logramos, habrá paz y un año nuevo próspero».