
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió este martes que la transición ecológica constituye una oportunidad para reforzar la competitividad y la independencia energética de Europa, e insistió en que la Unión Europea mantendrá sus objetivos de descarbonización.
Durante su intervención en la cumbre empresarial WinWin Brussels Summit, celebrada en Bruselas, situó la transición limpia entre las tres prioridades que deben permitir a Europa transformar sus avances científicos en nuevas empresas, industrias y puestos de trabajo. Las otras dos pasan por ampliar el mercado único y aprovechar el potencial de la inteligencia artificial.
En materia climática, Von der Leyen aseguró que Europa «mantendrá el rumbo» y seguirá adelante con sus compromisos medioambientales. Entre ellos figura recortar un 90% las emisiones contaminantes en 2040, como paso previo al objetivo de convertir a la UE en el primer continente climáticamente neutro en 2050.
La presidenta comunitaria vinculó directamente estos objetivos con la seguridad del suministro energético y la reducción de la dependencia exterior. Para ilustrar el coste económico de la dependencia de los combustibles fósiles, recordó que, desde el cierre del estrecho de Ormuz, las importaciones de estas fuentes de energía han supuesto un gasto adicional de 127.000 millones de euros para Europa, «sin una sola molécula de energía adicional».
En este contexto, anunció que la Comisión trabaja en la creación de un Banco de Descarbonización Industrial con el que pretende movilizar hasta 100.000 millones de euros para respaldar la transformación del tejido productivo europeo. La iniciativa busca proporcionar financiación a la industria en su adaptación a los objetivos climáticos fijados por Bruselas.
La intervención de Von der Leyen se enmarcó en un discurso más amplio sobre la necesidad de convertir la investigación científica europea en actividad empresarial y empleo. «Hoy los avances científicos pasan del laboratorio al mercado a una velocidad extraordinaria, pero convertirlos en empresas de éxito aquí en Europa, ese es el desafío de Europa», afirmó.
Para conseguirlo, defendió también el desarrollo del denominado régimen 28, conocido como EU Inc, una fórmula societaria común que permitiría constituir empresas en cualquier país de la Unión Europea por internet, en un plazo de 48 horas y por menos de 100 euros.
Asimismo, destacó la actividad del Fondo Scaleup Europe, que ha invertido en ocho compañías durante sus dos primeros meses de funcionamiento y ha contribuido a que estas capten cerca de 5.000 millones de euros.
La tercera prioridad señalada por la presidenta fue la inteligencia artificial, para cuya aplicación reclamó procedimientos de autorización más sencillos. En concreto, planteó un sistema único y más rápido para los vehículos autónomos, de manera que una tecnología aprobada pueda utilizarse en el conjunto de la UE sin tener que superar nuevas barreras nacionales.