TRAS LA LARGA PUGNA ENTRE EVO MORALES Y LUIS ARCE
El MAS, la formación de izquierda que ha gobernado Bolivia los últimos 20 años, corre el riesgo de desaparecer en las elecciones de este domingo
El MAS, la formación de izquierda que ha gobernado Bolivia los últimos 20 años, corre el riesgo de desaparecer en las elecciones de este domingo
Luis Arce y Evo Morales. Europa Press
Por Nehomar Hernández
16 de agosto de 2025

El Movimiento al Socialismo (MAS), la formación izquierdista que ha gobernado Bolivia casi ininterrumpidamente durante los últimos 20 años, corre el riesgo de desaparecer jurídicamente, en medio de un proceso de desprestigio generalizado de sus dirigentes, las múltiples divisiones internas y el auge de los candidatos opositores de cara a las generales de este domingo.

El partido alcanzó el poder por primera vez de la mano de Evo Morales, en 2005, registrando un 53,7% de los votos válidos. Posteriormente Morales volvió a ser candidato en 2009, alcanzando un 64,2% y en 2014, donde obtuvo el 61,3%. En 2019 Morales perdió las elecciones, pero intentó perpetrar un fraude electoral, siendo expelido del Gobierno, que fue asumido posteriormente por la entonces vicepresidente del Senado, Jeanine Áñez, hoy presa política del MAS. Tras la convocatoria de nuevas elecciones, en 2020, la formación volvió al poder de la mano de Luis Arce, quien obtuvo una votación del 55,1%.

Pero los días de gloria han quedado sólo para el recuerdo. Luego de un cruento proceso de luchas internas, malos manejos del país y el hartazgo natural que surge en cualquier sociedad frente al continuismo de los mismos de siempre en el poder, el MAS ha quedado prácticamente a la deriva. El enfrentamiento personal entre Evo Morales y Luis Arce, prolongado por más de 3 años, ha terminado saldándose con el hecho de que ninguno de los dos podrá ser candidato este domingo. El primero por haber sido inhabilitado judicialmente para ello y el segundo porque ni siquiera se atrevió a presentar su nombre, dado sus bajísimos porcentajes de respaldo popular en los sondeos.

Con el objetivo de salvar los muebles surgió entonces la idea de una candidatura presidencial que diese la imagen de renovación, de refrescamiento. Así, la cúpula del MAS que el joven ministro Eduardo del Castillo podía ser una solución salomónica: no era Evo, pero tampoco era Arce. Se pensaba que podía ser el fiel de la balanza, pero el tiro ha salido por la culata, pues Del Castillo no ha logrado hasta ahora levantar un respaldo superior al 3% en las encuestas, porcentaje que por cierto es el requerido por ley en Bolivia para que un partido pueda mantener su personería jurídica.

Lo que dicen las encuestas

Los sondeos han sido claros durante toda la campaña. Los opositores al masismo Samuel Doria Medina y Jorge «Tuto» Quiroga se han convertido en las opciones preferidas del electorado de cara a la primera vuelta presidencial.

Por ejemplo, la última encuesta de Ipsos-Ciesmori le otorga a Doria Medina tiene un 21.2% de apoyo, mientras que Quiroga cuenta con un 20% de respaldo. Captura Consulting refleja números similares, con Doria Medina en torno al 21.6% y Quiroga anclado en el 20%. Esto vaticina un posible escenario en el que dos opositores terminen pasando a segunda vuelta, en un contexto en el que el MAS no pinta ningún papel relevante.

El sistema electoral boliviano prevé que, para ganar en primera vuelta, el candidato debe obtener un porcentaje de votación superior al 50%, o bien registrar el 40% del voto y superar a su vez en más de diez puntos porcentuales a su más cercano competidor en la elección.

Mientras todo esto pasa Arce juega un papel más que discreto en la campaña, apabullado por la enorme problemática económica que afronta Bolivia desde hace meses. Morales, por su parte, ha optado por llamar a sus simpatizantes a «votar nulo» el domingo, al tiempo que ha denunciado que apenas culmine el proceso electoral Arce dejará el país buscando impunidad.

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