«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
CRISIS EN EL ALTIPLANO

El presidente de Bolivia se baja el sueldo a la mitad en medio de las protestas, la violencia y los bloqueos de los seguidores de Evo Morales

Rodrigo Paz. Europa Press.

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha anunciado que reducirá en un 50% de su sueldo y el de los miembros de su Gabinete, en un intento de contener la crisis política y social que atraviesa el país tras semanas de protestas, bloqueos de carreteras y movilizaciones contra su Gobierno.

«Este presidente, junto a sus ministros, ha asumido la decisión, como parte del esfuerzo y el compromiso con el país, de rebajarse el salario en un 50%», afirmó Paz durante un discurso pronunciado en Sucre con motivo del 217 aniversario de la Revolución de Chuquisaca, considerada uno de los hitos iniciales de los movimientos independentistas en Hispanoamérica.

El anuncio llega en medio de una oleada de protestas protagonizadas por sectores indígenas, campesinos y sindicales seguidores de Evo Morales, que han exigido la dimisión del mandatario por, en teoría, la crisis económica. Las movilizaciones han dejado ya cuatro muertos y más de un centenar de detenidos.

Paz también anunció una medida dirigida a transportistas, trabajadores independientes, gremiales y artesanos que hayan tenido problemas con el sistema tributario, aunque no detalló completamente el alcance de la iniciativa.

El presidente boliviano reconoció errores en la construcción política de su Ejecutivo y admitió que, durante sus primeros meses de mandato, el Gobierno no logró integrar suficientemente a todos los sectores sociales.

«En estos seis meses hemos intentado escuchar, aprender, comprender a la inmensa mayoría de la patria y, tal vez, con la mayor humildad, nos hemos descuidado en generar un gobierno que sea amplio y que comprenda a todas las condiciones, a todos los sectores, a todas las organizaciones», señaló.

Paz sostuvo que al Ejecutivo le «faltó espacio» o capacidad para entender determinadas diferencias, pero rechazó las acusaciones lanzadas desde la oposición y los sectores movilizados. Negó que su Gobierno vaya a privatizar empresas públicas, subir las tarifas eléctricas o aprobar normas para limitar derechos fundamentales.

«No es verdad» que se vaya a «privatizar nada» o que se vayan a «subir las tarifas de la electricidad», insistió. También negó que el Ejecutivo prepare leyes o decretos para restringir la libertad de expresión de los bolivianos.

El mandatario defendió el diálogo como única salida a la crisis y rechazó los bloqueos como mecanismo de presión política.

«El bloqueo no es la solución. El diálogo sí fue creado dentro de la Constitución para poder llevar adelante la patria. Y este Gobierno será, y siempre será, un Gobierno del diálogo con las regiones», afirmó.

Paz recordó además que está prevista la celebración de un Consejo Nacional y Económico el próximo miércoles 27 de mayo, en el que el Ejecutivo buscará abordar la situación del país en plena escalada de tensión social.

La rebaja salarial busca enviar un gesto político de austeridad en un momento de fuerte desgaste para el Gobierno. Sin embargo, la crisis boliviana parece ir mucho más allá del salario presidencial: protestas sostenidas, bloqueos, muertos, detenidos y un creciente malestar económico han colocado a Paz ante una de las pruebas más difíciles de su mandato.

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