
Mientras la candidata oficialista Jeannette Jara intenta camuflar su militancia comunista, las cifras siguen hablándole con crudeza: el 60 % de los chilenos afirma que «definitivamente no votaría por ella». Así lo revela la última encuesta de Cadem, que si bien muestra un leve repunte en su intención de voto (31 %), confirma un rechazo profundo a su figura y un techo electoral difícil de superar. En contraste, el líder del Partido Republicano, José Antonio Kast, no sólo aparece como el candidato con menor nivel de rechazo (51 %), sino también como el más valorado positivamente. Según el estudio, un 48 % de los encuestados manifiesta que votaría por él o que podría eventualmente hacerlo, lo que lo posiciona como el aspirante con mayor capacidad de crecimiento.
A pesar del intento del oficialismo por proyectar a Jara como favorita, los escenarios de segunda vuelta la desnudan electoralmente. En un eventual balotaje frente a José Antonio Kast, la comunista sería derrotada con una diferencia de 12 puntos (49 % frente a 37 %). También perdería contra Evelyn Matthei (42 % a 37 %) e incluso empataría en 38 % frente a Franco Parisi, lo que confirma que su supuesto liderazgo es artificial y frágil.
En cambio, Kast no sólo mantiene su base firme de apoyo, sino que amplía su ventaja en el voto espontáneo, donde obtiene 28 % frente al 27 % de Jara. A esto se suma un 16 % adicional de electores que considerarían respaldarlo, frente al escueto 5 % que podría inclinarse por la candidata del Partido Comunista. El mensaje es claro: el voto anti-Kast está cerca de su techo, pero el respaldo a su liderazgo aún puede crecer.
Que la candidata mejor posicionada del oficialismo sea una militante del Partido Comunista revela el desconcierto del progresismo chileno. Jeannette Jara, cercana al presidente Gabriel Boric y responsable de medidas intervencionistas desde el Ministerio del Trabajo, ha intentado moderar su imagen ante el electorado. Incluso se plantea «suspender» su militancia para disimular el peso ideológico que arrastra. Pero el electorado no es ingenuo.