Durante una sesión del Consejo Permanente del organismo
La embajadora de Honduras ante la OEA retrata a los gobiernos que atacan la libertad e imponen la censura y la desinformación
La embajadora de Honduras ante la OEA retrata a los gobiernos que atacan la libertad e imponen la censura y la desinformación
La embajadora de Honduras ante la OEA, Cossette López-Osorio. Redes sociales
Por Carlos Rioba
5 de noviembre de 2026

La embajadora de Honduras ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Cossette López-Osorio, ha plantado cara este miércoles a la intención del Gobierno de Brasil de culpabilizar a las grandes tecnológicas e incluso de los gobiernos extranjeros de supuesta iniciativas para manipular la información en el gigante iberoamericano y otros países de la región.

Durante una sesión del Consejo Permanente del organismo después de que el Ejecutivo de Lula da Silva presentara un documento en el que se llama a combatir «la interferencia y la manipulación extranjera de la información», López-Osorio destacó la importancia de abordar el fenómeno de manera integral «debido a sus posibles implicaciones para los derechos fundamentales de los ciudadanos«.

«Cuando hablamos de procesos electorales, de intromisión, de interferencia, de falta de acceso a la verdad, ¿se trata solamente de desinformación con intervención extranjera? Basada en múltiples fenómenos recientes en el ámbito electoral de varios países aquí representados, me parece pertinente hablar de la soberanía cognitiva sobre la cual antes hablaron en las disertaciones y decirles que me parece que la misma radica no en los estados únicamente, sino en los ciudadanos», ha dicho la representante diplomática hondureña durante su intervención.

Brasil, bajo el Gobierno de Lula da Silva, se ha convertido en uno de los países más peligrosos para la libre circulación de ideas. Algo que se ha demostrado no solamente en la última arremetida ordenada por el Ejecutivo izquierdista contra la oposición después de las elecciones, sino también en hitos recientes ocurridos en el país sudamericano, en donde incluso llegó a instrumentalizarse la Justicia para ordenar la suspensión de la red social X en su territorio.

En ese sentido, el papel del juez del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil, Alexandre de Moraes, ha sido fundamental para imponer un relato que busca vender estos ataques contra la disidencia y la libertad de expresión como iniciativas propias de un Gobierno democrático que protege a sus ciudadanos de ideas nocivas o desestabilizadoras para el bien común.

«¿Qué pasa cuando la desinformación es creada, difundida y patrocinada por el mismo gobierno del país en cuestión? ¿Qué pasa cuando las autoridades electorales son abiertamente atacadas a través de las plataformas? Sí, que son internacionales, pero por las autoridades electorales, pero por las autoridades gubernamentales que precisamente pretenden violar la autonomía de sus organismos electorales», ha remarcado más adelante en su discurso López-Osorio.

La diplomática hondureña, que también fue consejera del ente electoral de su país, acumula una larga experiencia haciendo frente a las arbitrariedades gubernamentales en este sentido. En 2025 tuvo que hacer frente a una andanada judicial promovida por la izquierda en su contra luego de que en aquel año denunciase la intención del Gobierno de Xiomara Castro de suspender las elecciones presidenciales.

Eso valió que en su momento López-Osorio terminase siendo señalada por los supuestos de traición a la patria, prevaricación administrativa, abuso de autoridad y violación de los deberes de los funcionarios.

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