la cumbre se celebra las próximas semanas en Belém
La religión del ‘Net Zero’: la COP30 resucita las profecías fallidas del apocalipsis climático
La religión del ‘Net Zero’: la COP30 resucita las profecías fallidas del apocalipsis climático
Ursula Von der Leyen y Lula da Silva en la COP30.
Por Bárbara Saavedra
8 de noviembre de 2025

Durante las próximas dos semanas, en el marco de la COP30 que se celebra en Belém, Brasil, gobiernos, organismos internacionales y grupos de presión climática difundirán las tres alarmas más repetidas del catastrofismo climático —la superación del umbral de 1,5 °C, los llamados «puntos de inflexión» y la atribución de fenómenos meteorológicos extremos al uso de hidrocarburos— con el objetivo de mantener viva la narrativa de las «cero emisiones netas«.

La primera de esas alarmas es la cifra de 1,5 °C, convertida en dogma por políticos y activistas que la presentan como un límite fatal para el planeta. En realidad, se trata de un número arbitrario, sin fundamento empírico alguno, nacido de despachos burocráticos y no de laboratorios científicos. La temperatura global, de hecho, apenas ha aumentado alrededor de 1 °C en dos siglos, si se tienen en cuenta las distorsiones causadas por el calor urbano y los métodos de medición poco fiables. Incrementos similares han ocurrido de manera natural en numerosos períodos históricos, desde la Edad Media hasta el Holoceno.

La segunda alarma es la de los llamados puntos de inflexión. Según esta visión, el sistema climático estaría al borde de un colapso irreversible que desencadenaría catástrofes globales. Pero la evidencia paleoclimática y los registros geológicos muestran exactamente lo contrario: el clima de la Tierra ha oscilado bruscamente durante millones de años, con ciclos de calentamiento y enfriamiento mucho más pronunciados que los actuales. Las variaciones naturales de hasta 15 °C en pocas décadas, documentadas por científicos de la Sorbona, son la norma, no la excepción.

La tercera narrativa, que atribuye cada fenómeno meteorológico extremo al uso de combustibles fósiles, tampoco resiste el escrutinio. Las mediciones satelitales más recientes muestran que la temperatura global general ha estado disminuyendo durante 2025, mientras que fenómenos como El Niño, las erupciones volcánicas o las oscilaciones oceánicas desempeñan un papel infinitamente mayor en la variabilidad climática que cualquier actividad humana.

«El problema no es la falta de datos, sino la manipulación política de la ciencia. Como reconocen cada vez más investigadores, el proceso científico ha sido reemplazado por un consenso forzado, donde el debate se cancela y la disidencia se tacha de «negacionismo». Catedráticos como Mark Maslin, que en los años noventa reconocían cambios climáticos abruptos en escalas de pocos años o décadas, hoy se han convertido en portavoces de un relato apocalíptico que sirve para justificar un nuevo sistema político y socioeconómico basado en el control energético, la censura y la redistribución global de recursos», incide el periodista especializado en Medio Ambiente del Daily Sceptic Chris Morrison.

El registro geológico, en cambio, cuenta otra historia. Durante los últimos 600 millones de años, los niveles de CO₂ han fluctuado ampliamente sin relación directa con la temperatura. En muchos periodos, el planeta fue mucho más cálido con niveles de CO₂ muy superiores a los actuales. Ese gas, demonizado por la propaganda verde, es esencial para la vida: el modesto aumento de su concentración en las últimas décadas ha impulsado un crecimiento sin precedentes de la vegetación y ha contribuido a mejorar la productividad agrícola global.

Frente a esa realidad, las élites políticas y mediáticas insisten en mantener viva la religión del Net Zero, culpando a los ciudadanos por respirar, calentar sus hogares o conducir al trabajo. La COP30 no es, por tanto, una cumbre científica, sino un espectáculo político destinado a reafirmar una agenda que restringe la libertad económica, encarece la energía y erosiona la soberanía de las naciones en nombre de un supuesto «salvamento del planeta».

Noticias de España