Hacia las elecciones presidenciales de 2026 en Brasil
Lula da Silva confirma que volverá a postularse a la presidencia de Brasil: el líder Foro de Sao Paulo quiere perpetuarse en el poder a los 80 años
Lula da Silva confirma que volverá a postularse a la presidencia de Brasil: el líder Foro de Sao Paulo quiere perpetuarse en el poder a los 80 años
Luiz Inácio Lula da Silva. Europa Press.
Por Santiago Carranza-Vélez
23 de octubre de 2025

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha confirmado que será candidato en las elecciones de 2026, decidido a prolongar su poder político a los 80 años y a convertir su presidencia en una prolongación del viejo proyecto del Foro de Sao Paulo. «Voy a cumplir 80 años, pero tengo la misma energía que a los 30», declaró este jueves desde Yakarta (Indonesia).

Desde el Palacio de Merdeka, donde fue recibido por el presidente indonesio Prabowo Subianto, Lula reiteró que «disputará un cuarto mandato» y aprovechó el escenario internacional para arremeter contra Estados Unidos y su política comercial, al tiempo que defendió un orden económico «multilateral» más cercano a China y Rusia, los grandes aliados de su política exterior.

«El siglo XXI exige que tengamos el coraje que no tuvimos en el XX», dijo Lula, insistiendo en la necesidad de «cambiar las formas de relacionarnos comercialmente para no depender de nadie».

El mandatario brasileño, que comenzó su gira por Asia antes de viajar a Kuala Lumpur (Malasia) para asistir a la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), busca mostrarse como líder global del Sur político y abanderado de un «nuevo multilateralismo», mientras Brasil enfrenta inflación, inseguridad y un clima político cada vez más polarizado.

Pese a las acusaciones de corrupción que lo persiguieron durante años y su paso por prisión, Lula insiste en presentarse como un «defensor de la democracia» y un «representante del pueblo», aunque en la práctica su gobierno ha concentrado poder en los tribunales y ha perseguido a la oposición encabezada por Jair Bolsonaro.

Entre sus objetivos figura revertir los aranceles del 50% impuestos por Estados Unidos a las exportaciones brasileñas, así como eliminar sanciones a altos funcionarios de su entorno, entre ellos el controvertido juez del Supremo Alexandre de Moraes, responsable de las causas abiertas contra el expresidente Jair Bolsonaro.

El propio Lula confía en convencer a Donald Trump —a quien se encontrará previsiblemente en los márgenes de la cumbre— para suavizar las tensiones diplomáticas. Sin embargo, sus gestos hacia regímenes como los de Venezuela, Cuba y Nicaragua, así como su silencio ante los atropellos de Gustavo Petro en Colombia, refuerzan su imagen de aliado de la izquierda radical iberoamericana.

La confirmación de su candidatura marca una nueva etapa en el intento del Foro de Sao Paulo de mantener su hegemonía en Iberoamérica, en un momento en que sus principales referentes —como Petro, Boric o el propio Maduro— enfrentan caídas de popularidad y crisis de legitimidad.

Lula aspira a repetir la estrategia que lo llevó al poder en 2022: movilizar a los sindicatos, a las universidades y a los grupos de presión progresistas, con un discurso de «inclusión social» que oculta la expansión del Estado, el aumento del gasto público y la dependencia de China. Pero esta vez la elección será un poco más sencilla, con el encarcelamiento de Jair Bolsonaro.

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