
El presidente de Argentina, Javier Milei, ha dado un paso decisivo en su ofensiva contra el gasto público: eliminará cerca de 900.000 planes sociales y los sustituirá por programas de formación laboral obligatoria, según informa Libre Mercado. La medida, anunciada por el Ministerio de Capital Humano, marca un giro estructural en el modelo social argentino: del subsidio permanente a la exigencia de capacitación y reinserción en el mercado laboral.
A partir de abril, los beneficiarios dejarán de percibir ayudas mensuales de unos 78.000 pesos (alrededor de 50 euros) y, en su lugar, podrán acceder a cursos de formación mediante un sistema de «vouchers». Eso sí, con condiciones estrictas: quien no asista o abandone el programa perderá el beneficio y no podrá recuperarlo.
El objetivo es claro: terminar con un esquema de dependencia estatal que durante años ha sido denunciado por su ineficiencia y por los abusos detectados. De hecho, el propio Gobierno ya había destapado casos escandalosos, como falsos discapacitados o documentos manipulados para acceder a ayudas públicas.
La reforma supondrá un ahorro estimado de más de 500 millones de dólares al año, una cifra que Milei pretende redirigir hacia educación y formación, especialmente en sectores vulnerables. Parte de esos recursos se destinarán a reforzar escuelas con bajos resultados, ampliar horas lectivas y mejorar la alimentación escolar.
El programa afectado, conocido como «Volver al Trabajo», quedará definitivamente cerrado el próximo 9 de abril. Los beneficiarios recibirán su último pago ese mismo mes antes de incorporarse al nuevo sistema.