
El 11 de febrero de 1961, en la ciudad de Lima, vio la luz por primera vez Rafael Bernardo López Aliaga Cazorla. La vida del hoy candidato a la Presidencia del Perú ha estado marcada por una disciplina académica excepcional, una profunda fe católica y una visión empresarial estratégica que lo llevó a consolidarse como uno de los hombres de negocios más importantes del país.
Se crio en la ciudad de Chiclayo, en la Hacienda Pomalca; Pomalca, fundada como tal en 1821, ha sido una de las azucareras más importantes del norte peruano, símbolo del poder económico agrícola desde finales del siglo XIX. Allí creció Rafael, bajo la influencia de su padre, Fernando López Aliaga, un administrador riguroso y metódico, y de su madre, Paula Cazorla Talleri, con quien Fernando se mudó a Chiclayo para establecer a su familia. Sus padres se conocieron en las aulas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde ambos estudiaban Ingeniería Química, descubriendo que compartían no sólo una vocación científica, sino también una profunda fe religiosa. Esta afinidad espiritual se convirtió en uno de los pilares sobre los que construyeron su hogar y educaron a sus tres hijos, permitiendo que Rafael interiorizara desde temprano el valor del trabajo duro y la responsabilidad en aquel entorno agrícola
Su formación escolar transcurrió en el colegio San Agustín de Chiclayo, donde destacó como un alumno brillante, ocupando el primer puesto de su promoción durante toda la secundaria. Además de su excelencia académica, desarrolló un dominio fluido del inglés gracias a las enseñanzas de su padre y sus estudios en el Instituto Británico, lo que le permitió trabajar como profesor de idiomas en su propio colegio al graduarse.
A nivel universitario, su camino estuvo lleno de retos. Inicialmente, ingresó en primer puesto a Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Sin embargo, la precaria infraestructura y la convulsión política causada por la infiltración de grupos terroristas como Sendero Luminoso lo llevaron a buscar un nuevo horizonte. Decidió trasladarse a la Universidad de Piura (UDEP) para estudiar Ingeniería Industrial, financiando el inicio de esta etapa con los ahorros generados por un emprendimiento artesanal de azúcar impalpable. En la UDEP, Rafael no sólo recuperó la tranquilidad académica, sino que también experimentó una profunda transformación espiritual.
Tras haber abandonado la fe a los 10 años debido al impacto traumático de la muerte de una compañera, en Piura encontró un entorno de paz y orden que lo acercó nuevamente a Dios. A los 19 años, se vinculó al Opus Dei, convirtiéndose en un miembro agregado. Académicamente, culminó su carrera en sólo cuatro años, obteniendo nuevamente el primer puesto de su promoción.
Su trayectoria profesional comenzó en el sector financiero. Tras un paso por el Banco Wiese y Alicorp, su talento analítico fue detectado por consultores de KPMG (una de las cuatro grandes firmas de servicios profesionales del mundo), lo que facilitó su ingreso al Citibank. Desde allí escaló rápidamente hasta la gerencia de proyectos mientras realizaba un MBA en la Universidad del Pacífico, en Lima. Ante la crisis económica e hiperinflación del gobierno de Alan García (1985-1990), López Aliaga demostró su capacidad de resiliencia: en lugar de emigrar, fundó su propia banca de inversión, enfocada en reflotar empresas en quiebra. Bajo esta visión, adquirió una casa de bolsa que transformó luego en Peruval, piedra angular de su holding empresarial.
Durante la década de los 90, su influencia se expandió a sectores clave. Tuvo un rol determinante en la llegada de la aerolínea LAN al Perú, facilitando el capital nacional exigido por ley para su operación. No obstante, su mayor hito empresarial fue la alianza con el magnate británico James Sherwood, fundador de Belmond (Orient Express). En 1999, su consorcio obtuvo la concesión de las redes ferroviarias del sur y oriente del país, creando PeruRail. Esta gestión transformó radicalmente el turismo en Cusco, pasando de recibir 50,000 visitantes anuales a más de 1.6 millones, y consolidó una oferta de hoteles de lujo como el Monasterio y el Palacio Nazarenas. Estos proyectos generaron miles de empleos y modernizaron la infraestructura turística nacional.
Además del turismo, su holding incursionó en el sector retail y tecnológico con el desarrollo de centros comerciales especializados en Miraflores, como Inka Plaza y Compupalace, y en el mercado de capitales a través de Acres Finance, fundada en 2011.
Rafael López Aliaga también ha desarrollado una línea de trabajo en el ámbito educativo mediante el Colegio Los Álamos, institución que fundó en 1992 con el objetivo de ofrecer una formación integral basada en valores, disciplina y excelencia académica, contribuyendo así a la formación de nuevas generaciones con una visión ética y de liderazgo.
Su vida pública y municipal comenzó de la mano de Luis Castañeda Lossio, con quien trabajó como regidor de la Municipalidad de Lima cuando este fue alcalde. Esta experiencia en la gestión pública local sembró en él la ambición de dar un salto mayor a la política nacional. En 2011, postuló al Congreso con el partido Solidaridad Nacional, y aunque no obtuvo la curul en ese momento, este paso marcó el inicio de su trayectoria como líder político, que años más tarde lo llevaría a fundar Renovación Popular y alcanzar la alcaldía de Lima.
En su gestión municipal (2022-2025), López Aliaga ha impulsado iniciativas sociales como el programa «Hambre Cero», destinado a financiar y abastecer a las ollas comunes con alimentos y recursos logísticos. Asimismo, ha promovido el acceso al agua potable en zonas altas mediante esquemas de «Agua de Emergencia» y la instalación de tanques en los cerros de Lima. En materia de infraestructura, destacan proyectos como el tren de cercanías Lima–Chosica, orientado a mejorar el transporte en la Carretera Central, y la Vía Expresa Sur o Corredor Metropolitano Sur, concebida como una extensión estratégica de la actual vía expresa para descongestionar la ciudad. Finalmente, su gestión también ha puesto énfasis en la recuperación y puesta en valor del Centro Histórico de Lima, junto con la promoción cultural impulsada por la Municipalidad mediante la organización de conciertos de zarzuela y música clásica, buscando revitalizar el espacio urbano y fortalecer la identidad cultural de la ciudad.
Rafael López Aliaga se presenta así como una figura que combina el éxito empresarial con una férrea defensa de sus convicciones personales y religiosas, siempre enfocado en la creación de valor e infraestructura estratégica para el desarrollo del Perú.