
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha vuelto a acusar este lunes a sectores vinculados al narcotráfico de impulsar bloqueos y protestas en el país durante el último mes, en un contexto en el que el mandatario promulgó una ley que le permitirá regular estados de excepción para contener el orden público utilizando efectivos militares.
«A los violentos, a los narcoterroristas (…), sus días están contados. Vamos a hacer cumplir lo que manda la Constitución», dijo al promulgar desde el Palacio de Gobierno el instrumento legal, que previamente fue aprobado por el Congreso boliviano.
En ese sentido indicó que se mantiene abierto a «dialogar» con sectores opositores, pero que no contemplar dimitir a la presidencia, una acción que ha venido siendo reclamada por el expresidente izquierdista Evo Morales.
«Voy a gobernar hasta 2030, la ley es para proteger a las mayorías del narcoterrorismo que está instigando las protestas. A las organizaciones sociales que tienen justas demandas les extiendo la mano y les reitero la voluntad de diálogo», remarcó además, en declaraciones reseñadas por la Associated Press.