oportunidad inédita para poner fin a más de seis décadas de régimen comunista
Trump prepara el cerco final al castrismo y prevé un posible colapso del régimen cubano este verano
Trump prepara el cerco final al castrismo y prevé un posible colapso del régimen cubano este verano
Marco Rubio y Donald Trump.
Por LGI
29 de mayo de 2026

La Administración de Donald Trump acelera la presión contra el régimen comunista de Miguel Díaz-Canel mientras estudia distintos escenarios ante un posible colapso de La Habana en los próximos meses. Según ha revelado Axios, la Casa Blanca y el Pentágono ya han realizado simulaciones y planes de contingencia ante la posibilidad de que la crisis económica y energética de la isla desemboque en una situación de caos interno este mismo verano.

El endurecimiento de la estrategia estadounidense responde a una convicción cada vez más extendida en Washington: el régimen castrista atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. La isla afronta apagones diarios, escasez de combustible, falta de alimentos y una grave crisis económica que muchos analistas comparan con el denominado «período especial» que siguió a la caída de la Unión Soviética.

La ofensiva está liderada por el secretario de Estado, Marco Rubio, convertido en una de las principales voces de la política de máxima presión contra La Habana. Diversos medios estadounidenses sostienen que la Administración Trump considera que el régimen cubano se encuentra en una fase de deterioro acelerado y que las sanciones económicas, las restricciones energéticas y la presión diplomática pueden precipitar un cambio político en la isla.

En paralelo, el despliegue militar estadounidense en la región ha alimentado las especulaciones sobre una posible intervención. El grupo de combate encabezado por el portaaviones USS Nimitz ha sido desplazado al Caribe, mientras el Comando Sur ha desarrollado ejercicios de planificación para distintos escenarios de crisis en Cuba. No obstante, fuentes de la Administración citadas por Axios aseguran que no existe ninguna invasión inminente y que la prioridad sigue siendo una transición sin un conflicto abierto.

La estrategia interna de la Casa Blanca ha sido descrita por responsables estadounidenses como una política de «aceleracionismo«. El objetivo consiste en aumentar progresivamente la presión económica y política sobre el régimen hasta llevarlo a una situación límite, evitando al mismo tiempo una intervención militar directa que podría generar una crisis regional de gran magnitud.

Mientras tanto, las autoridades cubanas denuncian que Washington está incrementando deliberadamente el riesgo de confrontación. El Ministerio de Exteriores de Cuba ha acusado a Estados Unidos de utilizar las sanciones y la presión militar para justificar futuras acciones contra la isla, en un contexto de creciente tensión bilateral.

La situación sitúa nuevamente a Cuba en el centro de la política exterior estadounidense. Tras años de estancamiento, la Administración Trump considera que la combinación de crisis económica, desgaste social y aislamiento internacional puede abrir una oportunidad inédita para poner fin a más de seis décadas de régimen comunista en la isla.

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