
El terrorismo yihadista continúa activo a escala global. Sólo durante el mes de febrero se han documentado al menos 32 atentados relevantes en 16 países, con especial intensidad en África, Oriente Medio y el sur de Asia, según el último informe del Observatorio de atentados yihadistas elaborado por el analista Carlos Igualada.
Los ataques se concentraron principalmente en regiones marcadas por la inestabilidad política y la debilidad institucional, especialmente en el Sahel africano, Siria, Irak y Pakistán, donde las organizaciones terroristas continúan aprovechando los vacíos de seguridad para mantener su actividad.
Entre los episodios más graves registrados durante el mes figura el atentado suicida perpetrado el 6 de febrero en una mezquita chií de Islamabad (Pakistán), que dejó 61 civiles muertos durante el rezo del viernes. El ataque fue atribuido a la filial regional del Estado Islámico, conocida como IS-K.
También en África se produjeron algunos de los ataques más mortíferos del mes. En Burkina Faso, terroristas vinculados a la red de Al Qaeda en el Sahel lanzaron un asalto coordinado contra una base militar en Titao que se saldó con la muerte de 80 soldados burkineses.
Nigeria volvió a aparecer como uno de los principales focos de actividad yihadista. En el estado de Zamfara, combatientes de ISWAP (Estado Islámico de África Occidental) atacaron una aldea y asesinaron a 50 civiles en una incursión armada.
Otros ataques registrados durante el mes incluyeron emboscadas contra patrullas militares, atentados suicidas con vehículos bomba, ejecuciones de supuestos colaboradores de las autoridades e incursiones armadas contra poblaciones civiles.
La actividad terrorista también fue especialmente intensa en Pakistán, donde el grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) perpetró más de una veintena de ataques en las provincias fronterizas con Afganistán.
Uno de los atentados más significativos ocurrió en Bajaur, donde un terrorista suicida detonó un vehículo cargado de explosivos junto a un puesto militar, causando la muerte de 11 soldados pakistaníes.
El informe también recoge incidentes en Europa occidental. El 13 de febrero, un individuo radicalizado intentó apuñalar a varios gendarmes en las inmediaciones del Arco del Triunfo de París, aunque fue abatido por los agentes antes de causar víctimas.
Las autoridades francesas detuvieron además ese mismo mes a dos adolescentes de 16 años que planeaban cometer un atentado con armas automáticas y explosivos en un centro comercial o una sala de conciertos.
Según el informe, la implicación de menores en actividades terroristas vinculadas al yihadismo se está consolidando como una tendencia creciente, impulsada en muchos casos por procesos de radicalización en internet.
En total, los atentados registrados durante febrero se produjeron en Siria, Irak, Irán, Afganistán, Pakistán, India, Tailandia, Mali, Burkina Faso, Níger, Nigeria, Camerún, República Democrática del Congo, Kenia, Mozambique, Rusia y Francia.
El análisis concluye que, pese a la pérdida territorial sufrida por Estado Islámico en los últimos años, las organizaciones yihadistas siguen manteniendo una actividad sostenida en múltiples regiones, explotando conflictos locales y vacíos de poder para continuar su expansión.