
El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) ha elevado a más de 670 los casos sospechosos de ébola y a 160 las muertes sospechosas vinculadas al brote declarado en la provincia de Ituri, en el noreste del país.
El Ministerio de Sanidad congoleño ha informado de que, hasta el momento, las pruebas de laboratorio han confirmado 64 casos y seis fallecimientos. De los contagios confirmados, 60 corresponden a Ituri y cuatro a Kivu Norte. En cuanto a las muertes confirmadas, cuatro se han registrado en Ituri y dos en Kivu Norte.
Según el último balance oficial, se han detectado 671 casos sospechosos y 160 fallecimientos sospechosos. La zona más afectada es Mongbwalu, en Ituri, con 317 casos sospechosos —trece confirmados— y 80 muertes sospechosas. Le sigue Rwampara, con 179 casos —24 confirmados— y 44 muertes sospechosas. Entre ambas zonas se han identificado además unos 800 contactos.
El Ministerio de Sanidad también ha notificado 125 casos sospechosos en Bunia, capital de Ituri, con once confirmados. Además, se han registrado contagios en Nyankunda y Bambu, en la misma provincia, así como en Goma, Katwa y Butembo, en Kivu Norte.
La expansión hacia Kivu Norte añade preocupación por la situación de seguridad. Parte de esta provincia está en manos del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), respaldado por Ruanda, lo que complica la respuesta sanitaria, la localización de contactos y el acceso de los equipos médicos a las comunidades afectadas.
Durante las últimas 24 horas, las autoridades han confirmado trece nuevos casos por laboratorio: doce en Ituri y uno en Kivu Norte. No se han registrado nuevas muertes confirmadas en ese periodo. En total, 160 pacientes han sido dados de alta tras superar la enfermedad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró durante el fin de semana una emergencia internacional por este brote, que ya ha dejado al menos un fallecido en Uganda. El organismo ha alertado del riesgo asociado al desplazamiento masivo de población en las zonas afectadas por el conflicto, así como de la falta de vacunas y tratamientos específicos contra la cepa responsable del brote, la Bundibugyo.
El ébola presenta una tasa media de letalidad cercana al 50%. Sus primeros síntomas pueden aparecer de forma repentina e incluyen fiebre, cansancio, malestar general, dolores musculares y dolor de cabeza y garganta. Posteriormente pueden aparecer vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupciones cutáneas y signos de deterioro renal y hepático.
La RDC es considerada el país con mayor experiencia mundial en el manejo del ébola. Ha afrontado más de una docena de brotes desde que el virus fue identificado en 1976, en un episodio que tuvo uno de sus epicentros en la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, del que tomó el nombre la enfermedad.
El país había declarado en diciembre de 2025 el fin de su último brote, registrado en Kasai. Apenas unos meses después, vuelve a enfrentarse a una emergencia sanitaria de alto riesgo, esta vez en una región marcada por la violencia, los desplazamientos y la presencia de grupos armados.