
Australia ha superado los 28 millones de habitantes en plena aceleración migratoria y después de que el Gobierno laborista de Anthony Albanese haya rebasado sus propias previsiones de inmigración neta.
Los datos de la Oficina Australiana de Estadísticas sitúan la población del país en 28.000.212 personas en el momento de la publicación de las cifras. El llamado reloj poblacional estima que una persona llega a vivir a Australia cada 59 segundos.
La estadística también calcula que nace un bebé cada dos minutos y 16 segundos, que muere una persona cada tres minutos y 33 segundos y que un residente australiano se marcha a vivir al extranjero cada dos minutos y 35 segundos.
Los datos llegan apenas unas semanas después de que los documentos presupuestarios del Gobierno de Albanese revelaran que Australia recibirá 35.000 personas más en el ejercicio 2025-2026 respecto a la previsión anterior. Para el ejercicio 2026-2027, la cifra se incrementará en otras 20.000 personas.
En total, Australia registrará una inmigración neta exterior de 1,2 millones de personas entre 2025 y 2030, según las nuevas previsiones oficiales.
El Tesoro australiano atribuye el aumento a que los inmigrantes con visados temporales están saliendo del país a un ritmo más bajo que en años anteriores. En el presupuesto federal del año pasado, el Gobierno se había comprometido a limitar la inmigración neta a 260.000 personas en 2025-2026 y a 225.000 en 2026-2027.
Presionado por el malestar social, el Ejecutivo laborista ha anunciado recientemente que fijará el nivel de planificación del Programa de Migración en 185.000 personas, con el 70% de las plazas destinadas a trabajadores cualificados.
El Gobierno prevé reservar 129.960 plazas para inmigrantes que ya se encuentran en Australia y otras 55.110 plazas para candidatos procedentes del extranjero considerados altamente cualificados, con el argumento de cubrir necesidades laborales a largo plazo.
Sin embargo, la inmigración se ha convertido ya en uno de los grandes campos de batalla de la política australiana. Pauline Hanson, líder de One Nation, ha ganado terreno en las encuestas con una línea dura frente a la inmigración y ha defendido un límite firme de 130.000 visados permanentes al año.
Hanson también ha pedido restricciones a la entrada de inmigrantes procedentes de determinados países musulmanes. Preguntada en Sky News sobre si quería prohibir la inmigración musulmana a Australia, respondió que sí en el caso de personas procedentes de países con ideologías radicales incompatibles con la cultura australiana.
«Si tienes gente que viene de estos países que son islamistas radicales y cuya ideología no es compatible con nuestro país, sí», afirmó. La dirigente de One Nation también defendió prohibir el burka por considerarlo incompatible con la cultura australiana.
Hanson sostuvo que una política migratoria más dura permitiría evitar en Australia episodios de tensión social como los que, a su juicio, se observan en Europa. «Hay mucho malestar en este país y cuando miro a países como Reino Unido, Canadá, Alemania o Francia, veo que tienen un gran problema allí», señaló.
El auge del debate migratorio coincide con un fuerte crecimiento electoral de One Nation. Una encuesta de Redbridge Group y Accent Research para Australian Financial Review, realizada entre el 25 y el 28 de mayo a 1.005 votantes, sitúa al partido de Hanson por delante del laborismo en voto primario.
Según ese sondeo, One Nation sube cuatro puntos hasta el 31%, mientras el Partido Laborista cae tres puntos hasta el 28%. La Coalición conservadora también retrocede dos puntos y se queda en el 20%.