EXPANSIÓN CHINA EN EL PAÍSES EN VÍAS DE DESARROLLO
China comienza a exportar al Pacífico su Estado policial: huellas, vigilancia vecinal y control social en las Islas Salomón
China comienza a exportar al Pacífico su Estado policial: huellas, vigilancia vecinal y control social en las Islas Salomón
Xi Jinping. Europa Press.
Por LGI
28 de mayo de 2026

La presencia policial de China en las Islas Salomón ha encendido las alarmas en el Pacífico después de que agentes chinos intentaran introducir en una comunidad local un sistema de vigilancia vecinal inspirado en un antiguo método maoísta de control social, según relata un largo reportaje del Nytimes.

El episodio ocurrió en Fighter One, una aldea situada en las afueras de Honiara, capital del país. La comunidad había pedido ayuda para afrontar problemas de seguridad vinculados a jóvenes que acudían de noche al poblado, consumían betel y alcohol artesanal y provocaban altercados. La respuesta de los policías chinos fue proponer un sistema de registro de hogares que incluía nombres, direcciones, fechas de nacimiento e incluso huellas dactilares y palmares, una práctica inusual y jurídicamente dudosa en un país sin una legislación sólida sobre protección de datos personales.

La iniciativa formaba parte de la llamada Experiencia Fengqiao, un modelo surgido en la China maoísta que promovía la vigilancia entre vecinos para detectar enemigos políticos. Bajo el mando de Xi Jinping, ese sistema ha sido recuperado como instrumento de control social y prevención de cualquier desafío al Partido Comunista Chino.

En China, ese método se traduce en vigilancia policial de hogares, clasificación de unidades residenciales según nivel de riesgo, visitas a minorías como tibetanos y uigures para difundir políticas del partido, charlas estatales en iglesias y registros obligatorios de trabajadores en bases policiales.

El intento de trasladar ese modelo a las Islas Salomón provocó una fuerte reacción local. Políticos y observadores regionales advirtieron de que una herramienta de vigilancia de ese tipo podía entregar al Gobierno instrumentos para restringir libertades y controlar a la sociedad civil. Tras la polémica, el proyecto piloto fue suspendido.

El caso revela una dimensión central de la estrategia global de Pekín. Mientras Estados Unidos ofrece alianzas militares para proteger a sus socios frente a amenazas externas, China ofrece a gobiernos frágiles o autoritarios equipamiento, formación policial y métodos de control interno. Su oferta no se centra tanto en defender fronteras como en ayudar a los Estados a vigilar a su propia población.

El interés chino en las Islas Salomón se intensificó después de que el país rompiera relaciones con Taiwán en 2019 y reconociera a Pekín. Desde entonces, aumentaron la inversión, la ayuda financiera y la presencia de empresas chinas en sectores como la minería, la madera, la construcción y las infraestructuras.

La penetración china también se vio favorecida por los disturbios de 2021 en Honiara, que golpearon especialmente a la comunidad china local y llevaron al entonces primer ministro Manasseh Sogavare a firmar en 2022 un pacto de seguridad con Pekín. El acuerdo, nunca publicado íntegramente, permite a las Islas Salomón solicitar el envío de policías, fuerzas armadas y personal de seguridad chino para restaurar el orden y proteger proyectos e intereses de China en el país.

Desde entonces, Pekín ha integrado equipos policiales en la fuerza local, ha donado material antidisturbios valorado en 1,5 millones de dólares, chalecos antibalas, cascos, escudos, trajes de protección, embarcaciones policiales, un vehículo antidisturbios con cañón de agua y equipos para abrir un laboratorio forense.

La presencia china forma parte de una estrategia más amplia. Desde el año 2000, China ha organizado cerca de 900 sesiones de formación policial en materias como antiterrorismo, control de disturbios y vigilancia fronteriza para al menos 138 países, según un estudio de la Carnegie Endowment for International Peace citado en el reportaje.

El objetivo, según analistas, no es sólo ofrecer tecnología o entrenamiento, sino presentar al mundo el modelo chino como una alternativa legítima al orden occidental: un sistema que sacrifica libertades públicas en nombre de la estabilidad, la seguridad y la autoridad del Estado.

La exportación de ese modelo ya se ha detectado en distintos continentes. China ha incorporado agentes a fuerzas policiales en la República Centroafricana y en países insulares del Pacífico como Vanuatu y Kiribati; también ha entregado miles de cámaras de vigilancia a Ecuador y ha formado unidades policiales en Sudáfrica.

La preocupación australiana es evidente. Australia y Estados Unidos ven en las Islas Salomón un territorio estratégico en el Pacífico, y temen que Pekín convierta a países débiles institucionalmente en laboratorios de prácticas autoritarias bajo apariencia de cooperación policial o ayuda comunitaria.

El cambio político en las Islas Salomón añade incertidumbre. La elección de Matthew Wale, históricamente más escéptico hacia Pekín, plantea dudas sobre la continuidad del avance chino y sobre la capacidad real del Partido Comunista para exportar sin resistencia su modelo de control social.

La polémica de Fighter One muestra, sin embargo, el atractivo que esa oferta puede tener en comunidades abandonadas por Estados débiles. Algunos residentes, cansados de la inseguridad y de la falta de respuesta de la policía local, se mostraron dispuestos a aceptar incluso el registro de huellas si eso garantizaba tranquilidad en sus barrios.

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