El régimen de Irán sepultó este jueves en Mashhad al exlíder supremo Alí Jamenei, en unas exequias marcadas por la tensión regional. La ceremonia cerró un proceso fúnebre de varios días que fue presentado por las autoridades como una demostración de fuerza, pero en la que paradójicamente no participó en ningún momento su hijo y sucesor en el cargo, Mojtaba Jamenei.
El féretro llegó a la ciudad del noreste iraní escoltado por un caza, antes de ser trasladado al mausoleo del imán Reza, uno de los lugares más sagrados del islam chiita. Según las autoridades, el entierro en Mashhad se produjo tras homenajes previos en Teherán y otras ciudades santas de Irán e Irak.
La muerte de Jamenei se produjo el 28 de febrero en un bombardeo atribuido a Israel con información de inteligencia de Estados Unidos. Desde entonces, el funeral quedó pospuesto y luego fue reorganizado como un acto nacional de gran escala, con fuertes medidas de seguridad.
Al momento de ser neutralizado Jamenei tenía 86 años, de los cuales pasó casi 37 al frente de la República Islámica.