El ejército estadounidense se encuentra preparado para un posible ataque contra Irán este mismo fin de semana, aunque el presidente Donald Trump aún no ha tomado una decisión definitiva sobre la autorización de tales acciones, según publica The New York Times.
Según la CNN, la Casa Blanca ha sido informada de que el ejército podría estar listo para intervenir tras un aumento significativo de activos aéreos y navales en Oriente Medio en los últimos días. Trump ha argumentado en privado tanto a favor como en contra de la acción militar y ha consultado a asesores y aliados sobre la mejor línea de actuación.
Altos funcionarios de seguridad nacional se reunieron el miércoles en la Casa Blanca para analizar la situación, mientras que Trump fue informado por el enviado especial Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner sobre conversaciones indirectas con Irán celebradas el día anterior. «Está dedicando mucho tiempo a pensar en esto», afirmó una fuente cercana a la presidencia.
La operación se describiría como un ataque de varios días para presionar a Irán a hacer concesiones sobre su programa nuclear. El despliegue militar estadounidense incluye el portaaviones USS Gerald R. Ford, que se acercaba este miércoles al estrecho de Gibraltar para unirse al USS Abraham Lincoln, ya estacionado en aguas de Oriente Medio. Además, se han movilizado decenas de aviones cisterna, más de 50 aviones de combate y dos grupos de ataque de portaaviones, junto con destructores, cruceros y submarinos, informaron funcionarios al Times.
La cadena CBS, citando a varios funcionarios, aseguró que Trump evalúa posibles ataques contra Irán en los próximos días. Como medida preventiva ante posibles contraataques iraníes, el Pentágono ha comenzado a trasladar temporalmente parte de su personal fuera de la región, principalmente hacia Europa y Estados Unidos.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que existen «muchas razones y argumentos para un ataque contra Irán», aunque insistió en que la diplomacia sigue siendo la primera opción del presidente. Leavitt declinó comentar si un eventual ataque se coordinaría con Israel, país con el que la Administración mantiene estrechas consultas de seguridad.