El grupo terrorista Estado Islámico (ISIS o Daesh) ha justificado la apropiación de bienes y propiedades de aquellos a quienes consideran infieles, amparándose en interpretaciones de textos religiosos. En un mensaje difundido en sus plataformas en árabe, los yihadistas han sostenido que es legítimo apoderarse de los recursos económicos de sus enemigos, incluso a través de medios como el hackeo y el traslado de fondos de sus cuentas a las propias.
Según esta organización, la base de esta autorización estaría respaldada por el Corán y la voluntad de Allah, que, a su juicio, permite tomar las posesiones de los no creyentes como parte de la guerra santa. En este contexto, el mensaje ha señalado que, así como la pérdida de vidas causa tristeza, también lo hace el saqueo de las pertenencias de sus víctimas, ya sea durante conflictos armados o en otros momentos.
Además, han exaltado la yihad como un deber sagrado, describiéndola como una forma de adoración mediante la lucha contra los infieles, a quienes consideran legítimo arrebatar sus riquezas en cualquier circunstancia. Los yihadistas plantean también que los sistemas financieros y bancarios de los infieles no deberían ser respetados, ya que, en su visión, su rechazo a Allah y a su religión justifica no solo la violencia, sino también el robo y el saqueo de sus bienes como actos obligatorios para los creyentes.