La red económica del régimen iraní
El imperio oculto del ayatola Jamenei: 95.000 millones amasados tras confiscar miles de propiedades en Irán
El imperio oculto del ayatola Jamenei: 95.000 millones amasados tras confiscar miles de propiedades en Irán
Alí Jameini. Europa Press.
Por Bárbara Saavedra
3 de marzo de 2026

El fallecido líder del régimen iraní, Alí Jamenei, no sólo dirigió durante más de tres décadas la estructura política y religiosa de la República Islámica, sino que consolidó un gigantesco entramado empresarial valorado en torno a 95.000 millones de dólares, levantado en buena parte mediante la confiscación sistemática de propiedades a ciudadanos iraníes.

El núcleo de ese imperio económico operaba bajo la organización conocida como Setad, creada en los últimos meses de vida de Ruhollah Jomeini. Su nombre oficial —«Sede para la Ejecución de la Orden del Imán»— ocultaba una estructura con poder para apropiarse de bienes supuestamente abandonados o vinculados a opositores, minorías religiosas y ciudadanos señalados por los tribunales del régimen, según el Daily Mail.

Una investigación de Reuters ya estimó en 2013 que Setad había acumulado una cartera inmobiliaria masiva, valorada en unos 52.000 millones de dólares, a la que se sumaban alrededor de 43.000 millones en participaciones empresariales en sectores estratégicos como la banca, el petróleo, las telecomunicaciones, la industria farmacéutica o incluso actividades agrícolas. El mecanismo era simple: reclamar ante los tribunales que una propiedad estaba abandonada o era susceptible de confiscación y posteriormente subastarla o exigir pagos a sus antiguos dueños.

Bajo el mandato de Jamenei, Setad amplió su presencia en decenas de empresas públicas y privadas, convirtiéndose en un conglomerado con tentáculos en prácticamente todos los sectores clave de la economía iraní. Aunque no existen pruebas directas de que el líder utilizara esos fondos para su enriquecimiento personal, el control de semejante estructura financiera le otorgó un poder económico comparable al del antiguo sah derrocado en 1979.

El imperio económico de la familia no se limitó a Irán. Su hijo, Mojtaba Jamenei, señalado durante años como posible sucesor, habría construido una amplia red de activos en el extranjero, que incluiría mansiones en Londres, una villa en Dubái y hoteles de lujo en Europa. Diversas investigaciones apuntan a la utilización de sociedades pantalla, intermediarios y cuentas en el Reino Unido, Suiza, Liechtenstein y Emiratos Árabes Unidos para gestionar inversiones y esquivar sanciones internacionales.

En el Reino Unido, Mojtaba estaría vinculado a propiedades por valor superior a los 100 millones de libras, incluida una residencia en The Bishops Avenue, conocida como la «calle de los multimillonarios». En 2019 fue objeto de sanciones estadounidenses por su papel dentro de la estructura del régimen, y en octubre pasado también fue sancionado por las autoridades británicas por supuestas actividades hostiles vinculadas a la financiación de la Guardia Revolucionaria.

La acumulación de riqueza bajo el apellido Jamenei contrasta con el progresivo deterioro de la economía iraní. En 2025, entre 28 y 30 millones de iraníes eran considerados económicamente vulnerables. Mientras amplios sectores de la población sufrían inflación, desempleo y sanciones, el aparato del régimen mantenía el control de activos multimillonarios dentro y fuera del país.

Durante sus más de 36 años en el poder, Jamenei consolidó además una política de represión interna contra mujeres, minorías religiosas y disidentes, al tiempo que destinaba recursos al llamado «Eje de la Resistencia», integrado por grupos como Hamás, Hizbulá y milicias afines en la región.

El resultado fue un sistema en el que el poder político, religioso y económico quedó concentrado en una misma estructura, mientras la sociedad iraní soportaba el coste de la crisis y el aislamiento internacional.

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