Pekín pretende disputar a Occidente las reglas del orden internacional
El Partido Comunista Chino presenta su plan para dominar la «gobernanza global» bajo el paraguas de la ONU
El Partido Comunista Chino presenta su plan para dominar la «gobernanza global» bajo el paraguas de la ONU
Xi Jinping. Europa Press.
Por LGI
17 de junio de 2026

China ha presentado este miércoles un nuevo Libro Blanco con el que pretende definir las reglas de la futura «gobernanza global» y consolidar su papel como potencia capaz de disputar a Occidente el control político, económico e institucional del orden internacional.

El documento, titulado Una gobernanza global más justa y equitativa: principios, propuestas y acciones de China, recoge la visión oficial del régimen de Xi Jinping sobre cómo deben reformarse las instituciones multilaterales y qué papel debe desempeñar Pekín en ese proceso.

Bajo conceptos como «justicia», «equidad», «beneficio común» y «futuro compartido», el Partido Comunista Chino propone un sistema multipolar en el que aumente el peso de las potencias autoritarias y de los países alineados con Pekín, mientras disminuye la capacidad de influencia de Estados Unidos y Europa.

China presenta su proyecto como una defensa del «verdadero multilateralismo». Sin embargo, detrás de esta retórica se encuentra una estrategia destinada a adaptar las normas internacionales a sus intereses y convertir su poder económico en influencia diplomática.

La ONU como plataforma para ampliar el poder chino

El Libro Blanco sitúa a Naciones Unidas en el centro del nuevo sistema que Pekín pretende impulsar. China insiste en que todos los países deben defender la autoridad de la ONU y el orden basado en el Derecho Internacional. El régimen chino, no obstante, goza de una posición privilegiada dentro de esa estructura. Como miembro permanente del Consejo de Seguridad, dispone de derecho de veto y puede bloquear cualquier resolución contraria a sus intereses.

La defensa de la ONU permite así a Pekín presentarse como garante de la legalidad internacional mientras conserva instrumentos decisivos para proteger a sus aliados, neutralizar críticas y ampliar su influencia dentro de los organismos multilaterales.

El ministro chino de Exteriores, Wang Yi, ha reclamado una mayor representación del llamado Sur Global y ha acusado al sistema internacional de no escuchar suficientemente a los países en desarrollo. El Partido Comunista Chino busca liderar precisamente ese bloque mediante inversiones, créditos, infraestructuras y acuerdos comerciales que generan una creciente dependencia económica respecto a Pekín.

Una «solución china» para el mundo

Xi Jinping lanzó en 2025 la Iniciativa de Gobernanza Global, presentada como una respuesta a dos cuestiones fundamentales: qué sistema internacional debe construirse y cómo deben reformarse sus instituciones. Según el Libro Blanco, la propuesta ha recibido el apoyo de cerca de 160 países y organizaciones internacionales, mientras más de 60 Estados se han incorporado al denominado Grupo de Amigos de la Gobernanza Global.

Pekín utiliza estas adhesiones para exhibir un supuesto consenso internacional alrededor de su modelo. Sin embargo, muchos de los países que respaldan sus iniciativas mantienen estrechos vínculos comerciales, financieros o políticos con el régimen comunista.

La estrategia china no consiste únicamente en reemplazar las instituciones existentes. Su objetivo es vaciar de contenido occidental conceptos como democracia, derechos humanos, soberanía y multilateralismo para reinterpretarlos según los intereses del Partido Comunista.

La apelación a la «no injerencia» permite a los regímenes autoritarios rechazar las críticas sobre represión interna, mientras la llamada «soberanía igualitaria» sirve para diluir las responsabilidades de los Estados que vulneran derechos fundamentales.

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