
El magnate multimillonario Elon Musk ha cargado duramente contra el fenómeno migratorio permitido por numerosos gobiernos y élites occidentales que está provocando un cambio demográfico irreversible. En una reciente declaración que ha circulado ampliamente en redes sociales, el propietario de X y Tesla afirmó: «La inmigración masiva es una locura y conducirá a la destrucción de cualquier país que la permita. Sólo se necesita que un pequeño porcentaje del mundo se traslade a un país para que deje de ser ese país. Un país es su gente, no su geografía». Estas palabras, pronunciadas en una entrevista, han generado un intenso debate al resaltar cómo la llegada masiva de inmigrantes sin control está alterando la identidad cultural y social de naciones occidentales.
Musk, quien en el pasado se ha declarado a favor de una inmigración legal y cualificada, ha insistido en que el problema radica en la inmigración descontrolada e ilegal, que según él actúa como un «imán» financiado por programas gubernamentales fraudulentos. En sus publicaciones en X, ha advertido que esta dinámica no sólo sobrecarga los sistemas de bienestar social, sino que también erosiona la cohesión nacional. Países como Estados Unidos, España, Francia o Reino Unido son, a su juicio, ejemplos claros donde las políticas migratorias laxas están priorizando a los extranjeros por encima de los ciudadanos nativos, lo que califica de «traición» por parte de algunos líderes.
En el caso de Europa, Musk ha sido especialmente crítico con gobiernos que facilitan la regularización masiva de inmigrantes. Recientemente arremetió contra el presidente español Pedro Sánchez, acusándolo de «alta traición» por impulsar la legalización de medio millón de inmigrantes ilegales, una medida que, según el empresario, busca importar votantes para compensar la pérdida de apoyo popular. «Están importando votantes porque no tienen el apoyo de su propio pueblo», escribió en X, argumentando que estas políticas responden más a cálculos electorales que a necesidades reales de las sociedades receptoras.
El magnate distingue claramente entre una inmigración selectiva y beneficiosa —como la que él mismo representa— y la oleada masiva que, en su opinión, amenaza con transformar naciones enteras. «Sólo se necesita un pequeño porcentaje», repite, para ilustrar cómo incluso una minoría significativa puede alterar drásticamente la composición cultural, especialmente cuando los recién llegados no se integran o provienen de contextos incompatibles con los valores occidentales. Esta visión se alinea con sus advertencias previas sobre el declive de las tasas de natalidad en Occidente, que, combinado con la inmigración, acelera la «destrucción» de la identidad nacional.