El magnate tecnológico Elon Musk ha anunciado un giro estratégico de gran calado en la hoja de ruta de SpaceX: tras años centrado en Marte, el nuevo objetivo prioritario es construir una ciudad autosuficiente en la Luna en menos de una década.
El anuncio lo realizó el propio Musk a través de X, donde explicó que una ciudad lunar sería «potencialmente viable en menos de diez años», mientras que un proyecto equivalente en Marte requeriría más de veinte. La razón no es ideológica, sino logística y tecnológica.
Según Musk, la Luna ofrece una ventaja decisiva: se puede viajar a ella cada diez días y el trayecto dura apenas dos días, frente a los viajes de seis meses a Marte, posibles sólo cuando los planetas se alinean cada 26 meses. «Esto nos permite iterar mucho más rápido», señaló, subrayando que la frecuencia de misiones es clave para levantar una ciudad funcional.
Este cambio de enfoque no implica abandonar Marte. Musk aseguró que SpaceX también comenzará a construir una ciudad marciana dentro de cinco a siete años, y recordó que la nave Starship podría iniciar vuelos hacia el planeta rojo a finales de este mismo año, coincidiendo con la próxima ventana de transferencia.
El anuncio llega en pleno renacimiento del interés mundial por la exploración lunar, impulsado por el programa Artemis de la NASA, que prepara la primera misión tripulada a la órbita lunar en más de medio siglo. También en Europa se sigue de cerca este regreso al espacio profundo, con astronautas como Pablo Álvarez y Sara García participando en los preparativos.
Para Musk, sin embargo, la Luna no es sólo un destino científico, sino una plataforma estratégica. «La prioridad principal es asegurar el futuro de la civilización», afirmó, reiterando su idea de convertir a la humanidad en una especie multiplanetaria.