
La Embajada de Estados Unidos en Malí ha instado a todos sus ciudadanos a abandonar «inmediatamente» el país, ante el rápido deterioro de la seguridad y la escalada de ataques yihadistas en los alrededores de Bamako, la capital. La alerta se emite después de que la filial de Al Qaeda en el Sahel reivindicara una emboscada contra un convoy de combustible a pocos kilómetros de la ciudad.
En un comunicado, Washington advierte de que la situación es «altamente impredecible» debido a los ataques terroristas, la escasez de combustible y el colapso de servicios básicos como escuelas y universidades. «Los ciudadanos estadounidenses actualmente presentes en Malí deberían irse inmediatamente usando vuelos comerciales», subraya el texto, recordando que el aeropuerto internacional de Bamako «permanece operativo» pero que las rutas terrestres hacia los países vecinos no son seguras.
«Los persistentes desafíos en materia de infraestructuras, junto al conflicto armado entre el Gobierno y los grupos terroristas en torno a Bamako, incrementan la imprevisibilidad de la situación», señala la embajada, que advierte también que no puede ofrecer asistencia de emergencia fuera de la capital.
El mensaje de Washington incluye una serie de recomendaciones para quienes decidan permanecer en el país: evitar manifestaciones, no intentar atravesar bloqueos de carreteras, mantener un perfil bajo y preparar planes de contingencia para largos periodos de confinamiento o aislamiento.
La alerta llega horas después de que el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), la rama saheliana de Al Qaeda, anunciara un ataque contra un convoy militar que escoltaba camiones de combustible entre Soribougou y Neguela, en la región de Kayes. El grupo yihadista aseguró que su objetivo era bloquear las rutas de suministro hacia la capital y “asfixiar” a la junta militar que gobierna el país.
Imágenes difundidas tras el ataque muestran vehículos incendiados y columnas de humo en una carretera situada a unos 50 kilómetros de Bamako, lo que refuerza la hipótesis de que parte de la carga fue destruida durante la emboscada. Las autoridades malienses no se han pronunciado oficialmente sobre lo ocurrido.
La localidad de Kita, cercana al lugar del ataque, tiene un alto valor estratégico: está situada en la antigua línea ferroviaria que unía Dakar con Bamako y Koulikoro, y además acoge el santuario católico de Nuestra Señora de Malí, destino de peregrinación para miles de fieles cada año. Todo ello lleva a pensar tanto a la Embajada estadounidense como a la misma junta militar que los ataques directos contra Bamako son inminentes.
Malí vive sumido en la inestabilidad desde los golpes de Estado de 2020 y 2021, que llevaron al poder al coronel Assimi Goita, actual presidente de transición. Su régimen ha roto la cooperación con Francia y con la mayoría de sus socios occidentales para alinearse con Rusia y con el grupo Wagner, lo que ha agravado el aislamiento diplomático del país y reducido la capacidad de respuesta frente al avance yihadista.
El Sahel se ha convertido en una de las zonas más peligrosas del mundo, con miles de muertos y millones de desplazados por la expansión de Al Qaeda y el Estado Islámico en el vacío dejado por las potencias occidentales. La alerta de Washington refleja que el cerco terrorista se aproxima ya a Bamako, amenazando directamente la estabilidad del régimen militar y la seguridad de los ciudadanos extranjeros que aún permanecen en el país.