un aumento muy significativo respecto a 1990
La inmigración mundial casi se ha triplicado desde el año 2000 y ya mueve a 35 millones cada año
La inmigración mundial casi se ha triplicado desde el año 2000 y ya mueve a 35 millones cada año
Inmigrantes ilegales llegan a Canarias. Redes sociales
Por LGI
14 de junio de 2026

La inmigración internacional se ha convertido en uno de los grandes fenómenos estructurales del siglo XXI. Un nuevo estudio revela que el número de personas que se trasladan cada año a otro país casi se ha triplicado desde el año 2000 y alcanza ya los 35 millones de desplazamientos anuales.

La cifra supone un aumento muy significativo respecto a los aproximadamente 15 millones de inmigrantes anuales registrados en 1990 y los 13 millones contabilizados en 2000. Según los investigadores, el crecimiento de la movilidad internacional ya supera el ritmo de aumento de la población mundial, lo que indica que el planeta se está volviendo cada vez más móvil.

El estudio, elaborado mediante técnicas de aprendizaje profundo, sostiene que la inmigración global ha seguido una tendencia ascendente constante desde comienzos de siglo, con dos excepciones puntuales: la crisis financiera de 2008 y la pandemia del coronavirus, que paralizó temporalmente buena parte de la movilidad internacional.

El profesor y autor del estudio, Guy Abel, del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados y de la Universidad de Hong Kong, explicó que los estudios anteriores, basados en datos publicados por Naciones Unidas cada cinco años y por el Banco Mundial cada diez, habían creado la impresión de que los flujos migratorios globales permanecían estables.

«Nuestros datos anuales ofrecen una imagen más clara y revelan que esta tasa ha aumentado desde 2000», señaló Abel. A su juicio, la tendencia responde más a cambios demográficos y al desarrollo económico de largo plazo que a crisis aisladas.

El caso de Reino Unido refleja con claridad el salto registrado en las últimas décadas. En 1990, la inmigración neta británica fue de 65.793 personas, con 320.966 entradas y 255.173 salidas. En 2000, la cifra neta ascendió a 135.257. Para 2010, la inmigración neta ya se situaba en 246.285. Y en 2023 alcanzó un máximo de 679.821, más de diez veces la cifra registrada en 1990, tras la llegada de 1.169.259 personas y la salida de 489.438.

Aunque los datos más recientes muestran una caída posterior —hasta 171.000 en 2025, el nivel más bajo desde 2012 si se excluyen los años de pandemia—, el salto acumulado durante tres décadas ha transformado el debate migratorio británico.

El estudio señala que el principal destino global de inmigrantes es Oriente Próximo, especialmente los países del Golfo, que reciben grandes flujos procedentes del sur de Asia y Filipinas. Desde 2010, unos 19 millones de personas han inmigrado desde India, Pakistán y Bangladesh hacia Arabia Saudí, Qatar, Baréin y Emiratos Árabes Unidos. Sólo la inmigración desde Bangladesh hacia Arabia Saudí ha promediado alrededor de 300.000 personas al año desde 2010. En comparación, 13,6 millones de personas viajaron de México a Estados Unidos entre 1990 y 2023.

Europa presenta una dinámica distinta: registra niveles especialmente elevados de inmigración intrarregional, es decir, movimientos de personas de un país europeo a otro. Antes de 2020, los flujos internos dentro de Europa alcanzaban alrededor de tres millones de personas al año, tras aumentar de forma sostenida desde 2000 con la expansión del espacio Schengen. El volumen supera incluso el movimiento registrado en 1991, tras la caída de la Unión Soviética, cuando alrededor de 2,02 millones de personas se desplazaron dentro de Europa.

La única región que ha experimentado una tasa de inmigración intrarregional superior a la europea fue el África subsahariana durante la década de 1990. El estudio recuerda que, durante el genocidio de Ruanda de 1994, 950.000 ruandeses huyeron a la vecina República Democrática del Congo, en el mayor movimiento anual de población registrado desde 1990.

En el caso europeo, el fenómeno se combina con la libre circulación dentro de Schengen, la presión migratoria exterior y la creciente dependencia de algunos sectores económicos de trabajadores extranjeros. En Reino Unido, la Oficina Nacional de Estadística estimó que en 2024 el 19% de la población había nacido en el extranjero, una proporción similar a la de España y Alemania e inferior a la de Australia, Canadá o Nueva Zelanda.

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