
La Universidad de Corea y la farmacéutica estadounidense Moderna trabajan desde septiembre de 2023 en el desarrollo de una vacuna de ARNm contra el hantavirus, un patógeno señalado por las autoridades sanitarias surcoreanas como una de las amenazas prioritarias ante futuras pandemias.
El proyecto está liderado por el Centro de Innovación en Vacunas de la Universidad de Corea —VIC-K— y se enmarca en la iniciativa mRNA Access de Moderna, un programa mediante el cual la compañía proporciona candidatos preclínicos de vacunas de ARNm a equipos académicos que investigan enfermedades infecciosas emergentes o desatendidas.
Ambas partes habían comenzado a explorar una posible colaboración en 2021, aunque el acuerdo formal de investigación y desarrollo se firmó en septiembre de 2023. Bajo este convenio, VIC-K proporcionó a Moderna la información sobre las secuencias antigénicas del hantavirus, mientras que la biotecnológica estadounidense suministró el material de ARNm correspondiente para los estudios de expresión de antígenos.
El equipo dirigido por el profesor Park Man-sung, del departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Corea, confirmó en febrero de 2025 que las dosis experimentales habían logrado prevenir la infección por hantavirus en ratones, según informó Seoul Economic Daily.
El hantavirus puede causar fiebre hemorrágica con síndrome renal, una enfermedad caracterizada por fiebre alta, hemorragias y daño renal. Corea del Sur registra entre 300 y 400 casos al año, especialmente entre hombres jóvenes de entre 20 y 30 años que realizan el servicio militar.
La Agencia de Control y Prevención de Enfermedades de Corea ha incluido este patógeno en su lista de nueve amenazas prioritarias para la preparación ante futuras pandemias. La Organización Mundial de la Salud lo ha clasificado además como un posible patógeno asociado a la llamada «Enfermedad X», expresión utilizada para referirse a una eventual amenaza infecciosa desconocida o emergente.
Corea del Sur dispone desde 1990 de una vacuna inactivada más antigua, Hantavax, desarrollada después de que el profesor emérito Lee Ho-wang, de la Uhantaniversidad de Corea, aislara por primera vez el virus en 1976. Sin embargo, esa vacuna ofrece una protección limitada a largo plazo y no cubre las cepas asociadas al síndrome pulmonar por hantavirus presentes en Occidente.
Cuando se anunció la alianza, el director de VIC-K, Heejin Cheong, afirmó que el proyecto buscaba continuar el legado científico de Lee Ho-wang. Por su parte, la directora médica de Moderna, Francesca Ceddia, sostuvo que el acuerdo permitiría reforzar las capacidades de investigación y desarrollo de vacunas de ARNm en Corea.
La colaboración ha contado parcialmente con el respaldo de una donación personal de 10.000 millones de wones —unos 6,5 millones de euros— del presidente honorario de Hyundai Motor Group, Chung Mong-koo, quien previamente había donado 100.000 millones de wones —unos 65 millones de euros— para la creación del centro en la Universidad de Corea.
Sin embargo, el proyecto se encuentra ahora pendiente de financiación para poder iniciar los ensayos clínicos en humanos. La producción de material clínico en instalaciones con estándares de buenas prácticas de fabricación requiere entre 10.000 y 20.000 millones de wones, es decir, entre 6,5 y 13 millones de euros, cantidades que superan el presupuesto disponible del equipo investigador.
Según Seoul Economic Daily, los ensayos clínicos en humanos llevan más de un año paralizados mientras los investigadores esperan ser seleccionados para un proyecto nacional que permita financiar la siguiente fase.