Cinco años después de la caída de Kabul
Los talibanes prohíben estudiar a 2,4 millones de niñas y expulsan a 100.000 mujeres de la universidad
Los talibanes prohíben estudiar a 2,4 millones de niñas y expulsan a 100.000 mujeres de la universidad
Mujeres en Afganistán. Europa Press
Por LGI
11 de agosto de 2026

Cinco años después de que los talibanes recuperaran el poder en Afganistán, 2,4 millones de niñas están privadas de educación secundaria. La cifra ha aumentado en 200.000 desde 2025 y supera en más de un millón la registrada en 2024, según el último balance publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Las restricciones impuestas por el régimen islamista han destruido dos décadas de avances educativos y han convertido Afganistán en el único país del mundo que prohíbe formalmente a las niñas continuar estudiando después de la escuela primaria. La ONU califica este sistema de exclusión como un «apartheid de género».

«Cuando las niñas no pueden completar la educación secundaria, pierden cualquier vía de acceso a la educación superior, al empleo cualificado y a la independencia económica, es decir, a algunos de los principales mecanismos de inclusión social», ha explicado Hoda Jaberian, coordinadora del Programa de Educación en Emergencias de la Unesco.

Antes del regreso de los talibanes, la presencia femenina en las aulas había registrado un fuerte crecimiento. En 2001, las niñas representaban menos de uno de cada diez alumnos de primaria. En 2018, ya suponían cuatro de cada diez. La intervención internacional también permitió elevar las tasas de alfabetización femenina.

La llegada de los fundamentalistas a Kabul el 15 de agosto de 2021 revirtió esos avances. Desde 2022, más de 100.000 mujeres también han sido expulsadas de las universidades, lo que ha cerrado su acceso a la formación superior y ha reducido sus posibilidades de obtener empleos cualificados.

«Afganistán afronta a la vez una crisis de acceso a la educación, una crisis de igualdad de género y una crisis de aprendizaje», ha alertado Jaberian, que ha participado en varias misiones sobre el terreno para comprobar la situación de las mujeres.

Los talibanes expulsan a 22 millones de mujeres del espacio público

La prohibición educativa constituye uno de los pilares del sistema con el que los talibanes tratan de borrar de la vida pública a unos 22 millones de mujeres. Desde su regreso al poder, las han apartado de la mayoría de los trabajos remunerados y de los empleos públicos, les han impuesto la compañía de un tutor masculino para viajar y les han prohibido mostrar el rostro o hablar en público.

Frente a esta persecución, algunas afganas han organizado escuelas clandestinas, clubes secretos de lectura y programas educativos emitidos desde el extranjero. Estas iniciativas, sin embargo, exponen a sus responsables a la represión de las autoridades islamistas.

Es el caso de Amal y Ariana, una madre y su hija que viven como fugitivas después de que los talibanes descubrieran el aula instalada en el sótano de su vivienda. Allí impartían clases de matemáticas, historia, inglés y lengua darí. «Mi madre siempre dice que guardar silencio significa aceptar la injusticia», relató Ariana.

La Unesco calcula que cerca de cuatro millones de niñas podrían quedar fuera de la enseñanza secundaria en 2030 si se mantiene la prohibición. El deterioro golpea a un país que ya arrastraba profundas carencias: en 2022, la tasa de alfabetización era del 37,3%. Sólo el 22,6% de las mujeres sabía leer, frente al 52,1% de los hombres.

Afganistán perderá más de 11.000 profesoras

La expulsión de las niñas de las aulas también amenaza con destruir la capacidad futura del sistema educativo. Las proyecciones de la Unesco indican que Afganistán sufrirá una escasez de más de 11.000 profesoras cualificadas antes de 2030.

«Se trata de un auténtico círculo vicioso: menos niñas pueden estudiar, menos mujeres pueden convertirse en profesoras o profesionales cualificadas y, poco a poco, el sistema pierde el capital humano que necesita para recuperarse», ha señalado Jaberian.

La exclusión también tendrá un elevado coste económico. La organización estima que alrededor de 600.000 afganas podrían abandonar la población activa de aquí a 2066. Las pérdidas para el país alcanzarían los 9.600 millones de dólares, cerca de 8.300 millones de euros.

A esta situación se suma el regreso masivo de afganos expulsados de Pakistán. Entre abril de 2025 y agosto de 2026 retornaron 1,8 millones de personas, entre ellas unas 480.000 niñas menores de 17 años. Las adolescentes que podían acudir a la escuela secundaria en Pakistán pierden ese derecho al cruzar la frontera.

La llegada de estos menores aumenta la presión sobre unas escuelas ya saturadas, con aulas masificadas, infraestructuras deficientes y falta de docentes preparados. Mientras tanto, los talibanes mantienen intacto un sistema que aparta a millones de niñas de la educación y las condena a depender económica y socialmente de los hombres.

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