
Al menos diez agricultores fueron secuestrados este miércoles en las localidades de Angwan-Kawo y Kuchipa, en el área de Shiroro (estado de Níger en Nigeria), según informó la Policía local. No obstante, fuentes comunitarias citadas por la prensa nigeriana elevan el número real de víctimas a más de 50, incluidos varios niños, lo que convierte este ataque en uno de los más graves de las últimas semanas.
Los secuestros fueron perpetrados por grupos armados no identificados, que irrumpieron en estas zonas rurales en plena actividad agrícola. Las fuerzas de seguridad han confirmado que mantienen operativos de búsqueda y rescate, aunque por ahora no se han producido detenciones.
Este tipo de ataques se ha multiplicado en el oeste y noroeste de Nigeria, donde bandas criminales y redes extremistas aprovechan la falta de presencia estatal para imponer el terror. La región de Shiroro, en particular, lleva años sufriendo incursiones violentas, con aldeas enteras desplazadas y miles de agricultores viviendo bajo amenaza permanente.
La escalada de violencia llevó al presidente Bola Tinubu a declarar este miércoles el estado de emergencia nacional ante el aumento explosivo de secuestros, ordenando además el reclutamiento urgente de nuevos efectivos militares para reforzar la seguridad en los estados más afectados.
Los habitantes de las aldeas atacadas denuncian que la situación es insostenible y que los secuestradores operan «con total impunidad», mientras la inseguridad se extiende cada vez más a zonas tradicionalmente agrícolas, empujando a familias enteras al desplazamiento forzoso.