
Los obispos católicos de Burkina Faso y Níger han puesto en marcha un ambicioso proyecto para crear la futura Universidad para la Paz del Sahel, una institución de educación superior destinada a formar líderes capaces de hacer frente al avance del terrorismo, la violencia y la inestabilidad que azotan una de las regiones más castigadas del continente africano.
La iniciativa, promovida por la Iniciativa para la Paz en el Sahel, una organización de carácter interreligioso, busca convertir la educación en una herramienta estratégica frente al deterioro de la seguridad en esta franja situada al sur del desierto del Sahara, donde grupos yihadistas e insurgentes han multiplicado sus ataques en los últimos años.
Según el documento fundacional del proyecto, la universidad estará impulsada por las conferencias episcopales de Burkina Faso y Níger y tendrá como objetivo formar una nueva generación de dirigentes comprometidos con la construcción de una paz duradera, la buena gobernanza y la resolución de conflictos.
«Si bien imaginamos soluciones como edificios y programas académicos, el objetivo es fomentar una población sólida comprometida con la resolución de problemas y el desarrollo de una paz sostenible en el Sahel», recoge la propuesta.
Aunque la iniciativa nace bajo liderazgo católico, sus promotores subrayan que la institución tendrá una vocación abierta e integradora. La futura universidad estará inspirada en la doctrina social de la Iglesia, pero trabajará de manera estrecha con líderes musulmanes y representantes de las religiones tradicionales africanas.
El proyecto prevé establecer su sede en Uagadugú, capital de Burkina Faso, y aspira a convertirse en un centro regional de referencia para la investigación sobre gobernanza, reconciliación social, sanación de traumas y fortalecimiento de comunidades golpeadas por décadas de violencia.
«La universidad servirá como un centro regional para la construcción de la paz, la investigación sobre gobernanza, la sanación de traumas y el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria», destaca el texto.
Los impulsores de la iniciativa han iniciado además una ofensiva diplomática para recabar apoyos internacionales. En las últimas semanas, varios obispos burkineses se reunieron con el papa León XIV en Roma y mantuvieron contactos con representantes del Departamento de Estado de Estados Unidos para exponer la gravedad de la situación que atraviesa el Sahel.
El arzobispo de Bobo-Dioulasso, Laurent Dabiré, lamentó que la crisis africana quede habitualmente eclipsada por otros conflictos internacionales. La preocupación de los obispos se sustenta en cifras alarmantes. Un informe de 2025 de la Comisión de Estados Unidos sobre Libertad Religiosa Internacional sitúa a Burkina Faso entre los países con mayores índices de ataques contra civiles y muertes provocadas por la violencia insurgente.
Entre los episodios más graves figura el ataque perpetrado en febrero de 2024 contra una iglesia católica en Essakane, donde murieron doce fieles.