Tuvo que dejar la escuela
Yihadistas etíopes intentan asesinar a una niña de 15 años por convertirse al cristianismo: «Me advirtieron que me matarían si no volvía al islam»
Yihadistas etíopes intentan asesinar a una niña de 15 años por convertirse al cristianismo: «Me advirtieron que me matarían si no volvía al islam»
Niña etíope perseguida. Persecution.org
Por LGI
6 de julio de 2026

Una adolescente etíope de 15 años ha denunciado que vive bajo constantes amenazas de muerte después de convertirse al cristianismo, una decisión que, según relata, le ha costado el rechazo de su familia, el abandono de sus estudios y la pérdida de la seguridad de su hogar en una zona de mayoría musulmana de Etiopía.

Indii Mikaa’el, natural de Haroji Wado, cerca de la frontera entre Etiopía y Sudán, decidió convertirse al cristianismo en junio de 2025. Desde entonces, asegura que su entorno comunitario reaccionó con hostilidad, una situación que refleja las dificultades que afrontan algunos conversos del islam al cristianismo en determinadas regiones del país, pese a que la libertad de culto está reconocida para las comunidades cristianas.

«Cuando mi familia se enteró de que había decidido seguir a Jesús, todo se volvió en mi contra; se volvieron muy hostiles», afirmó la joven. «Decían que había deshonrado a la familia; otros me decían que había traicionado a mi familia y a mi comunidad. Me advirtieron que me matarían si no volvía al islam», aseguró en declaraciones al portal Persecution.org.

Según su testimonio, la situación se agravó cuando hombres armados fueron apostados cerca de su vivienda en Dambi Dollo con la presunta intención de asesinarla. Ante el incremento de las amenazas, Mikaa’el se vio obligada a abandonar la escuela en septiembre de 2025, cuando cursaba quinto grado.

«Vivo con miedo todos los días», explicó. «No puedo dormir tranquila porque pienso constantemente en la posibilidad de que alguien me ataque. A veces me siento atrapada porque no tengo un lugar seguro donde quedarme. Me encantaba ir a la escuela y quería seguir aprendiendo y tener un futuro mejor. Pero las amenazas se volvieron serias y tuve que dejar de estudiar».

La menor sostiene que, pese al temor que experimenta diariamente, no está dispuesta a renunciar a su fe cristiana. «Sé que seguir a Cristo me ha traído sufrimiento, pero no puedo dar marcha atrás», aseguró. «Jesús me ha dado esperanza incluso cuando me siento sola. Rezo todos los días para que Dios me proteja. Jamás pensé que mi familia me odiaría por mi fe. A veces lloro y me siento sola, sobre todo después de perder el apoyo de mi familia. Pero sigo creyendo que Dios está conmigo incluso en medio de este sufrimiento».

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