Más de 70 vuelos militares en un mes evidencian el papel clave de las bases españolas
Rota y Morón, epicentro de la logística militar de Estados Unidos pese al «no a la guerra» de Sánchez
Rota y Morón, epicentro de la logística militar de Estados Unidos pese al «no a la guerra» de Sánchez
Base de Rota.
Por LGI
30 de marzo de 2026

Cinco aviones de la fuerza aérea de Donald Trump operaron el pasado viernes desde la base de Rota en el marco del refuerzo militar estadounidense ante la escalada en Oriente Próximo. Los movimientos confirman el papel estratégico de las instalaciones españolas, pese al discurso del Gobierno de Pedro Sánchez en contra de la guerra.

El primer aparato partió de madrugada hacia Yibuti, enclave clave en el despliegue de fuerzas estadounidenses en África. Posteriormente aterrizó un Super Hércules procedente de la base alemana de Ramstein. Ya por la tarde, otros tres aviones despegaron rumbo a Chania, en la isla griega de Creta, punto estratégico en el Mediterráneo oriental donde opera el portaaviones USS Gerald Ford.

Estos movimientos forman parte de más de 70 planes de vuelo ejecutados por Estados Unidos en el último mes desde las bases de Rota y Morón, una cifra superior a la media habitual. El aumento de la actividad consolida a ambas instalaciones como nodos esenciales en la logística militar del conflicto con Irán.

Fuentes del Ejército del Aire citadas por El Mundo subrayan la «imprescindible utilidad» de estas bases. Los vuelos combinan aeronaves como Hércules y Globemaster, encargadas del transporte de tropas y material, con operaciones de enlace hacia otras bases europeas y africanas. Este sistema permite a Estados Unidos sortear las limitaciones formales: España sólo autoriza el trayecto inicial, sin conocer los destinos finales en zona de conflicto.

El patrón de operaciones refleja una estrategia clara. Rota funciona como un centro logístico que conecta Europa, África y Oriente Próximo, facilitando el despliegue rápido de efectivos sin que los vuelos partan directamente hacia Irán desde territorio español.

La contradicción política es evidente. Mientras el Ejecutivo insiste en su rechazo al conflicto —recuperando el lema «no a la guerra» popularizado por José Luis Rodríguez Zapatero—, la actividad militar en suelo español no sólo se mantiene, sino que se intensifica.

El 6 de marzo, coincidiendo con una declaración de Sánchez contra la ofensiva en Irán durante una cumbre en Huelva, aterrizaron en Rota un Boeing C-17 procedente de Norfolk y un Hércules desde Ramstein. Ambos aparatos están diseñados para el transporte de material pesado y tropas, piezas clave en cualquier operación militar.

Entre las aeronaves más activas destaca un Hércules con matrícula 08-3176, que ha operado en rutas entre Ramstein, Chania o Acra (Ghana), siempre con retorno a Rota. También otro aparato, con matrícula 164995, ha realizado desplazamientos constantes entre Sigonella (Italia), Rota y la base de Souda Bay en Creta. La frecuencia de estos vuelos confirma la coordinación entre fuerzas aéreas y navales estadounidenses.

El 19 de marzo, mientras Sánchez reiteraba en Bruselas que «la guerra en Irán es ilegal», el embajador estadounidense en España visitó la base de Rota. Dos días después, varios aviones cisterna evitaron el espacio aéreo español en operaciones de reabastecimiento, lo que evidencia los equilibrios diplomáticos en juego.

El incremento de operaciones militares coincide con un aumento del gasto en Defensa y con la proyección internacional de Sánchez como figura crítica con Trump. Sin embargo, sobre el terreno, España se ha consolidado como una pieza clave en la arquitectura logística de Estados Unidos en el conflicto.

Incluso Irán ha reaccionado a esta ambivalencia. Su embajada en Madrid ha trasladado mensajes de cercanía hacia España, mientras su aparato propagandístico ha utilizado la figura de Sánchez en campañas simbólicas. Un gesto que refleja hasta qué punto la posición española se percibe como contradictoria en el tablero internacional.

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