Terrorismo yihadista en África
Secuestran a un sacerdote católico tras oficiar una boda en el Congo después de la masacre de siete civiles por Estado Islámico
Secuestran a un sacerdote católico tras oficiar una boda en el Congo después de la masacre de siete civiles por Estado Islámico
Foto de archivo de un soldado en la provincia de Kivu Norte en RDC. Europa Press.
Por LGI
1 de junio de 2026

Un sacerdote católico ha sido secuestrado en el este de la República Democrática del Congo, en la misma provincia donde las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), grupo que ha jurado fidelidad a Estado Islámico, asesinaron este domingo a al menos siete civiles de la comunidad pigmea Twa.

El religioso secuestrado es el padre Gédéon Kasereka Bahati, sacerdote de la parroquia de San José de Bobandana, perteneciente a la diócesis de Goma. Fue raptado por hombres armados no identificados cuando regresaba de Kanyabayonga, donde había oficiado una boda.

El secuestro se produjo el sábado en la carretera que une Kiwanja y Kanyabayonga, en pleno parque Virunga, cerca de Busendo, en el territorio de Rutshuru, en la provincia de Kivu Norte. Junto al sacerdote fueron capturados su chófer y una joven pareja de recién casados.

Hasta el momento, la diócesis de Goma no ha difundido un comunicado oficial sobre el rapto. Sin embargo, una fuente cercana a las familias de los secuestrados ha señalado que los captores habrían reclamado el pago de un rescate.

El secuestro del padre Kasereka Bahati se conoce en medio de una nueva oleada de violencia en Kivu Norte. Este domingo, al menos siete personas murieron en un ataque perpetrado por milicianos de las ADF en la localidad de Beni, una de las zonas más castigadas por la actividad yihadista en el este congoleño.

Todas las víctimas pertenecían a la comunidad pigmea de la etnia Twa y fueron asesinadas en el barrio de Ngadi, en el distrito de Ruwenzori. Según los testimonios recogidos por medios congoleños, los atacantes irrumpieron durante la noche, bloquearon la huida de los civiles y abrieron fuego contra ellos.

«Casi muero en ese ataque. Llegaron sin que nos diéramos cuenta. Nos despertaron y comenzaron los disparos», relató un superviviente identificado como Mambiya Mubere.

El testigo explicó que logró escapar del campamento en medio del caos, pero que otro miembro de la comunidad, Shukrani Mangese, regresó preocupado por sus padres y fue asesinado junto a ellos. «Somos pigmeos. No sabemos nada de política, pero nos están matando», lamentó.

Los cuerpos de las víctimas permanecieron durante horas en el lugar del ataque hasta que varios habitantes consiguieron trasladarlos hacia el centro urbano en camillas improvisadas. La marcha derivó en una protesta espontánea de duelo, que fue contenida por la Policía.

Las ADF surgieron en Uganda en la década de los noventa y se han convertido en uno de los grupos armados más sangrientos del este de la República Democrática del Congo. En 2019, una parte de la organización juró lealtad a Estado Islámico en África Central (ISCA), rama regional del grupo yihadista, bajo cuya bandera actúa desde entonces.

A la organización se le atribuye la muerte de miles de civiles en el este congoleño, una región marcada por la debilidad del Estado, la presencia de milicias, los secuestros, las matanzas contra comunidades vulnerables y los ataques contra cristianos.

El rapto del sacerdote católico y la masacre de los siete civiles vuelven a poner de manifiesto la situación límite que atraviesan las comunidades locales en Kivu Norte, atrapadas entre el terrorismo islamista, las redes criminales y la incapacidad de las autoridades para garantizar la seguridad en amplias zonas del territorio.

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