
El terrorismo yihadista volvió a mostrar en diciembre de 2025 su capacidad de adaptación, alcance global e impacto letal, con atentados consumados en al menos 14 países y múltiples operaciones frustradas en Europa y Occidente gracias a la acción de los servicios de seguridad, según el último informe del Observatorio de atentados yihadistas.
El ataque más grave del mes tuvo lugar a mediados de diciembre en la playa de Bondi, en Sídney, donde dos terroristas inspirados por Estado Islámico (Daesh), padre e hijo, abrieron fuego durante más de diez minutos contra una multitud que celebraba la festividad judía de Janucá. El atentado dejó 15 civiles asesinados y decenas de heridos, antes de que ambos atacantes fueran abatidos.
La investigación posterior confirmó la motivación yihadista del ataque, la existencia de banderas de Daesh en el vehículo empleado y la radicalización previa de los autores, que incluso habían viajado a Mindanao (Filipinas), región donde operan remanentes vinculados al Estado Islámico en el Sudeste Asiático.
Otro de los episodios que marcó el mes se produjo en Palmira (Siria), donde un individuo inspirado ideológicamente por Daesh emboscó un convoy estadounidense, asesinando a dos soldados de EEUU y a un civil que actuaba como traductor. En respuesta, Washington lanzó la Operación Hawkeye Strike, bombardeando más de 70 objetivos yihadistas y neutralizando a 25 miembros de la organización, según el Mando Central estadounidense.
El informe subraya un patrón cada vez más consolidado: atentados cometidos por individuos no integrados formalmente en Daesh, pero radicalizados por su propaganda, fenómeno que el propio grupo terrorista ensalza en su boletín Al Naba, donde glorifica este tipo de acciones como parte de la yihad global.
En Europa, las celebraciones navideñas volvieron a situarse como objetivo prioritario del terrorismo islamista. Aunque no se produjeron atentados consumados, la presión fue elevada. En Alemania, Polonia y Países Bajos se detuvo a varios individuos que planeaban ataques contra mercados navideños, algunos de ellos inspirados explícitamente en el atentado de Berlín de 2016.
Especialmente relevante fue el caso de Turquía, donde las fuerzas de seguridad llevaron a cabo macrooperaciones que culminaron con más de 500 detenidos vinculados a Daesh, tras detectarse planes para atentar contra enclaves cristianos durante la Navidad. Estas operaciones se saldaron con la muerte de tres agentes de policía.
El informe concluye que la ausencia de grandes atentados en Europa no se debe a una reducción de la amenaza, sino a la eficacia de los dispositivos de seguridad, que han impedido ataques de mayor envergadura. En paralelo, el terrorismo yihadista sigue actuando con extrema violencia en África y Asia, con atentados mortales registrados en países como Nigeria, Somalia, Mali, Pakistán, Siria o Afganistán.
En total, diciembre cerró con al menos 26 atentados relevantes documentados, confirmando que el yihadismo global continúa siendo una amenaza estructural, mutable y persistente.