La inestabilidad del Sahel ha vuelto a cobrar una víctima occidental. Un grupo armado vinculado al Estado Islámico (ISIS-Sahel) ha secuestrado en la capital de Níger, Niamey, al piloto y misionero estadounidense Kevin Rideout, según han informado medios africanos y fuentes locales de seguridad.
El rapto se produjo la noche del lunes 20 de octubre, cuando varios hombres armados irrumpieron en la vivienda del misionero en el centro de la capital. Rideout trabajaba como piloto humanitario para una organización cristiana internacional —identificada por algunos medios como Serving in Mission (SIM)— y prestaba asistencia en zonas rurales del país.
Las autoridades nigerinas han confirmado el inicio de una operación de búsqueda en colaboración con unidades del ejército y fuerzas internacionales desplegadas en la región. El Departamento de Estado de Estados Unidos también estaría siguiendo de cerca la situación, aunque aún no ha emitido una declaración oficial.
El secuestro ha generado alarma entre las misiones cristianas presentes en África occidental, que denuncian un aumento sostenido de ataques, secuestros y asesinatos a religiosos y cooperantes desde el avance del yihadismo en la región.
Grupos como Estado Islámico del Sahel y Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin (JNIM), filial de Al-Qaeda, controlan vastas zonas rurales de Mali, Burkina Faso y Níger, donde han impuesto la sharía y atacan a quienes colaboran con organizaciones occidentales.
En los últimos años, decenas de sacerdotes, pastores y misioneros han sido secuestrados o ejecutados, especialmente en el corredor comprendido entre Gao (Mali) y Diffa (Níger). Rideout sería el primer ciudadano estadounidense secuestrado en Niamey desde el golpe de Estado militar de julio de 2023. Tras la expulsión de las fuerzas francesas y estadounidenses del territorio nigerino, el país ha quedado expuesto a las milicias islamistas que aprovechan el caos político y las fronteras porosas para operar con impunidad.