A favor de Israel
A favor de Israel
Por Xavier Rius
2 de agosto de 2025

¿Nos hemos vuelto locos? ¿Reconocer el Estado palestino? ¿Con Hamás en el poder? ¿Con rehenes todavía en su poder? ¿Después del 7-O? ¿Ya no se acuerdan de los asesinatos a sangre fría y de las violaciones masivas? ¿Cuántas elecciones han celebrado en los últimos años?

Algunos miembros de la UE están presionando en esta dirección. Como Francia o el Reino Unido. Canadá también se ha apuntado al carro. No descarto que la amplia población musulmana pueda influir en la decisión de sus gobernantes. Son votos.

Al fin y al cabo, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, es musulmán. Y el ex primer ministro escocés, Humza Yousaf (2023-2024), también. Basta seguir su perfil en X para darse en cuenta de que es un ferviente partidario de la causa palestina. Por no decir otra cosa.

Como el fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional, Karim Khan, que pidió la detención del primer ministro israelí. ¿Cómo vas a detener el primer ministro de un país soberano? Aunque luego, en mayo de este año, tuvo que dejar su cargo entre acusaciones de «conducta sexual inapropiada».

Sí, en Gaza muere gente. En todos las guerras, inevitablemente, hay víctimas civiles. Pero me niego a pensar que Israel bombardee las colas del hambre de manera intencionada.

Al inicio del conflicto también les acusaron de bombardear el aparcamiento de un hospital. Luego resultó que fue un misil defectuoso disparado por Hamás, cuya trayectoria se desvió. O las acusaciones de destruir centros hospitalarios. Después trascendía que había un centro de mando de la organización terrorista en el sótano.

Eso sí, tengo la sensación de que Israel ha perdido la «batalla del relato«. Con una opinión pública internacional mayoritariamente en contra, parece que ha tirado la toalla.

Yo he intentado, infructuosamente, saber su versión de los hechos cada vez que los acusan de una atrocidad o de un «genocidio». Pero no hay manera. La deben dar ya por perdida.

Querría recordar, por otra parte, un detalle que no es baladí: Israel no empezó esta guerra. Hamás todavía tiene cincuenta de rehenes —si siguen vivos—… ¡desde el 7 de octubre del 2023! Va para los dos años. Nadie se acuerda de ellos. Y mucho menos Pedro Sánchez, Albares o Borrell.

Aquí tenemos también ministras —como Yolanda Díaz y Sira Riego— que pregonaban aquello de: «del río hasta el mar». El mismo objetivo que Hamás. Eso significa del Jordán hasta el Mediterráneo.

Quizá no sabían lo que eso representa para los israelíes. O, peor aún, lo sabían perfectamente. Porque eso es, para el pueblo judío, un nuevo Holocausto: echarlos al mar.

Israel lleva media docena de guerras. La primera (1948-1949) la ganaron contra pronóstico. Fue contra cinco países árabes: Egipto, Transjordania —hoy Jordania—, Siria, Líbano e Irak. No se podían permitir perder.

Tampoco acabo de entender por qué la izquierda europea es antisemita. En los primeros años de la independencia, Israel hasta recibió el apoyo de la URSS. Quizá por los Kibutz. Luego, con la política de bloques y el apoyo de Estados Unidos, la cosa se fue decantando.

Pero siempre que veo «flotillas de la libertad» o a exalcaldesas de Barcelona dispuestas a liberar Gaza me viene a la cabeza que las últimas elecciones democráticas en Palestina fueron en el 2006. Hace casi veinte años.

Y que el mandato del presidente, Mahmoud Abbas, expiraba en el 2009. Desde entonces permanece de manera interina en el cargo. En teoría es el «bueno» frente a Hamás o Hezbolá, casi desarticulada tras la ola de explosiones de los busca-bomba.

Sin olvidar tampoco la falta de respeto a los derechos humanos. Los miembros del colectivo LGTBI que se manifiestan a favor de Palestina deberían saber que, los del Estado Islámico lanzaban a los gays desde la azotea.

Y no sé si Huntington, cuando publicó el «Choque de Civilizaciones», pensaba en Hamás. Pero Israel es Occidente. Desde luego puede tener muchos defectos, pero es un régimen parlamentario. No conozco ningún otro país de la zona que lo sea. Nos fiamos de la Primavera Árabe. Y ya ven cómo ha terminado.

Por eso, los palestinos deberían aprender de Israel. Y no me refiero a pegar tiros, sino al desarrollo político, económico y tecnológico. Con la partición, les tocó la peor parte. Aún ahora el 40% de Israel es desértico y ¿quién inventó el riego gota a gota?

O el caso de Tel Aviv, fundada en 1909 por unos colonos que huían de los progromos árabes en la vecina Jaffa. Incluso hay una foto histórica de los vecinos —la encontrarán en internet— repartiéndose el terreno en plena playa. Ahora es la capital tecnológica de Oriente Medio.

En resumen, yo estoy a favor de Israel. A veces tengo la sensación de que Occidente se está suicidando. Lo que pasa es que es un suicidio lento y progresivo. Como las ranas, que si las metes en un cazo hirviendo saltan a la primera. Pero si vas subiendo la temperatura ni lo notan y mueren.

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