'Ser es defenderse'
Ramiro de Maeztu
El BCE quiere sentarse en los consejos de los «bancos privados». Es el Sistema…
Por Mario Conde
5 de mayo de 2015

Hace bien el Banco central Europeo en preocuparse del funcionamiento de los llamados bancos privados. Por cierto, que igualmente haríamos bien los ciudadanos de preocuparnos del funcionamiento del propio BCE, porque su capacidad de alterar las bases monetarias de nuestras economías del euro ha quedado refrendada con esa política que llaman de “QE”. 

La preocupación le lleva a una idea novedosa: que representantes suyos tengan presencia en los consejos de administración de los —así llamados— bancos privados. Como digo es extremadamente novedosa y como era de esperar ha sido acogida con cautela y sordina. La respuesta que se vislumbra es la siguiente: oiga, los bancos son  entidades privadas, sus consejos de administración se designan por las juntas de accionistas, así que no es procedente que una entidad pública tenga presencia en ellos. Si ustedes quieren vigilar nos parece muy bien. Pero desde fuera, no desde dentro del corazón de las entidades. Eso sería una forma de nacionalización encubierta

La premisa de partida de esta posición contraria es mas que discutible. Los bancos privados ejercen una función capital: el suministro del crédito a una economía. Eso tiene todo el caracter de una función que debe ser controlada precisamente por su capacidad de crear dinero, cosa que no todos entienden. En segundo lugar, los bancos manejan no solo su capital sino fundamentalmente los depósitos, es decir, el dinero de la comunidad. En tercer lugar, la libertad de circulación de capitales puede provocar que el dinero de una comunidad sea utilizado de una manera ajena a esa finalidad originaria de financiar proyectos creadores de riqueza para esa comunidad que suministra los fondos vía depósitos. En cuarto lugar la experiencia demuestra que las pérdidas de los grandes bancos son soportadas por la comunidad en un proceso de socialización de las pérdidas y privatización de los beneficios. Y para concluir, que las pérdidas de los bancos derivadas de actividades de especulación feroz se traducen en la imposibilidad de esos bancos —al perder sus fondos— de financiar actividades productivas en el seno de la economía real.

No pretendo ahora un curso completo de banca pero sí poner de manifiesto que la caracterización de las grandes entidades financieras como entidades auténticamente privadas ni es correcta, conforme conocemos su funcionamiento real, ni se ajusta a la aparición del inversionista frente al accionista tradicional, ni se soporta en la importancia de su misión y en los modos concretos de su actuación. Si son demasiado grandes para caer, si hay que financiar sus pérdidas con cargo al dinero de los contribuyentes, eso excluye su caracterización como entidades auténtica y puramente privadas

Entonces no es ilógico que el BCE pretenda una representación en sus consejos de administración. Pero ¿qué es el BCE? De nuevo el Sistema girando sobre sí mismo. Por ejemplo, el presidente del BCE fue presidente un gran banco Goldman Sachs.  Y ese banco recibió una cantidad ingente de fondos del Tesoro americano a consecuencia de sus pérdidas. Así que es todo lo mismo. No es el camino. 

Hay que potenciar a la sociedad civil. La importancia de los grandes bancos reclama que se ejerza esa supervisión. Pero no por el BCE sino por las estructuras de la propia sociedad civil que sería —es, sin duda— la afectada. La cuestión es : ¿y eso cómo se hace? ¿De qué estructuras hablamos? ¿Quiénes serían esos representantes de la sociedad civil? ¿Cuáles serían sus misiones? ¿Cómo se designarían? En fin, un cúmulo de cuestiones que demuestran lo terriblemente atrasados que nos encontramos en el proceso de construir una sociedad que sea responsable de su destino. Por eso lo delegamos en manos de otros que se han convertido en dueños de nuestras voluntades, y así nos va. Y encima no sabemos como salir de esta situación porque carecemos de los lugares de reflexión colectiva. Tal vez carezcamos no sólo de los lugares sino incluso de la voluntad de reflexionar para tratar de ser mayores de edad.

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