Compartir el aire acondicionado
Compartir el aire acondicionado
Por Hughes
28 de junio de 2026

La palabra técnica es hacinamiento: la cantidad excesiva de gente que comparte piso o incluso habitación. En España, mucha. Un porcentaje serio no puede aspirar a más y otro está a dos malas decisiones, y no necesariamente suyas, de compartir piso con los ancianos padres o con extraños.

No hay estadística, pero seguro que esto ha incrementado la criminalidad. El otro día venía la noticia de un acuchillamiento en Móstoles entre compañeros de piso. Como era en la calle Nardo podía uno pensar en un crimen pasional, pero era por causa más prosaica: la lavadora. Un inquilino reprochaba al cohabitante que la pusiera de madrugada. Imaginen el centrifugado a las tres de la mañana… La discusión pasó a mayores y el agraviado recurrió al cuchillo de cocina, no sabemos si compartido, para causar la incisión.

(Uno de las placeres de la lectura de noticias sobre crímenes es averiguar, como haba en el roscón, en qué párrafo aparecerá la nacionalidad de los implicados, en este caso, paraguayos los dos)

Compartir piso con gente a la que quieres, o a la que alguna vez pensaste que querías, es ya delicado, pero hacerlo con extraños reunidos por el azar del mercado de alquiler tiene que ser difícil, y ahora, con el calor y el aire acondicionado, dificilísimo.

Recuerdo un crimen con climatizador. En Valencia, cómo no. Se quejaban del zumbido del aire acondicionado del vecino de arriba. Con el cortisol en máximos históricos, subió el afectado acompañado de sus padres y mientras asestaba las mortíferas puñaladas (cuchillo de cocina), los progenitores, que al principio habían intentado disuadirle (pero quién le niega nada a un hijo) ayudaban; el padre inmovilizando a la víctima, la madre arreándole con un bate de béisbol en la cabeza.

(Para aficionados al dato: eran rumanos, la víctima española)

Compartir el aire acondicionado seguro que está generando unas tensiones terribles; decidir si se pone o no, o cuánto se pone (ha sido considerado un micromachismo) o cómo se paga a final de mes, o los grados exactos, o el ruido o si se pone de chorro fijo o con rotación… Son todo dificultades que entre compañeros de piso aconsejan o bien cuchillos de plástico o gran afinidad de temperamento (temperamento es temperatura). Pero no es tan fácil encontrar personas con tu sensibilidad térmica.

Peor es no tener aire acondicionado. En Francia, donde solo una cuarta parte de los hogares lo tienen instalado, se están dando cuenta con la ola de calor. No les compensaba o lo rechazaban ideológicamente. Es algo poco ecológico y nada solidario porque enfrías tu casa echando el calor en la calle.

El republicanismo francés, al final, empieza a resoplar. Menos fraternité pero en casa a veintiséis.

Ya dijo Lee Kuan Yew, presidente de Singapur, que el aire acondicionado era uno de los mayores inventos de la historia porque permitió desarrollar los trópicos. En el sudeste asiático lo pusieron, en Francia se dan cuenta ahora. Ah, Europa, superpotencia moral…

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