¿Derrota por abandono?
¿Derrota por abandono?
Por Jaume Vives
4 de junio de 2026

El pasado domingo, y después de muchos años evitándola deliberadamente, acudimos de nuevo con la familia a la Marcha por la Vida organizada en Madrid. La Marcha sigue siendo la misma, pero la caridad ejercida por un buen amigo hizo que nosotros la miráramos con otros ojos. 

Durante años nos habíamos resistido a participar. Es evidente que la vida se celebra, pero a mí siempre me ha costado convertir una marcha que denuncia los ataques a la vida en una fiesta con música y globos. Pero, como decía un buen amigo haciendo ejercicio de la caridad, lo que a mí me pareciera importaba más bien poco, lo que importaba y mucho era mantener viva la defensa de la vida. 

Las cosas mejorables y opinables son poco relevantes cuando se trata del único acto «grande» que sigue celebrándose en nuestra patria todos los años. 

Hubo un tiempo en que el asunto congregaba a cientos de miles de personas y las acciones de protesta se prolongaban a lo largo de todo el año. Eso era cuando todavía no nos habíamos acostumbrado a convivir con la barbarie. Pero como ocurre siempre, al final, somos capaces de insensibilizarnos y convivir con el peor de los males. 

Ayuda que el aborto sea un proceso quirúrgico perpetrado en la oscuridad de una sala de torturas para bebés. Eso explicaría quizá que el domingo pasado la Castellana congregara solo a unos cientos de personas cuando el próximo domingo congregará a cientos de miles. 

Algunos porque creen, y puede que tengan razón, que las marchas y manifestaciones sirven de poco. Otros porque, también comprensiblemente, ya no tienen un corazón que se revuelva ante algo tan cruel por más que su razón siga diciéndoles que asesinar a un inocente siempre estará mal. Otros porque viven muy bien en la comodidad. Tomar conciencia del asunto conlleva muchas consecuencias y ello implica vivir un poco más incómodo. 

Está claro que razones hay muchas, pero todas palidecen cuando se trata del asunto más grave de nuestro tiempo. Habrá quien piense que hay asuntos más importantes. Que me diga cuáles. 

Puede parecer un tema perdido porque ya ni siquiera moviliza a los defensores de la vida, que han normalizado este genocidio que se da sin luz ni taquígrafos y ya no genera escándalo. Los políticos han abandonado también el tema, y el listón ha bajado tanto que en la Marcha le pedían al Partido Popular en una pancarta que votara en contra de la constitucionalidad del aborto. ¡Eso y nada más!

Pero la única forma de salir derrotados de esta causa es abandonarla. Y eso no sucederá mientras siga habiendo unos pocos cientos dispuestos a mantenerla viva, mientras haya gente dispuesta a iluminar nuevamente el corazón del prójimo, mientras haya gente que siga atendiendo a madres abandonadas. Llegará un momento en que la misma naturaleza se impondrá, y la humanidad entera bajará la cabeza avergonzada, pero para ello es necesario que unos pocos perseveren. 

Cuantos menos nos sumemos a esa lucha más difícil será la victoria, pero no está perdida y mientras esos perseveren, no podemos hablar de derrota. Gracias a Dios, todavía quedan unos cientos dispuestos a dar la cara por esos millones de niños.

TEMAS
Noticias de España