Lo único bueno de las desgracias es que al menos se aprende algo. Nos documentamos para la siguiente. Ahora vamos sabiendo más del campo, concepto y realidad que teníamos un poco abandonada.
España está vacía de personas, pero llena de árboles que se van comiendo todo. Los árboles y la maleza. Pinos estresados, que dijo un señor en un video.
No solo la inmigración está descontrolada, también los pinos… ¿Cómo lo resolvemos? Los genios hablan: ¡con más inmigrantes!
Junto a esa introducción a las razones del drama, con las desgracias nos llevamos también, queramos o no, una imagen de «la coordinación de nuestras administraciones», momento coronado, literalmente, por la llegada del Rey con Doña Letizia. El Rey se pone los jeans de consolar españoles y allí que se persona con su cara de empatía. La Reina no pudo evitar tomar la palabra. Alguien lo dijo muy bien: ¿cuando la infanta reine, hablará también su marido?
Mientras Doña Letizia locutaba, le ponía caritas Ayuso, que es actriz de cine mudo. En ese cuadro de la «gran coordinación de las admnistraciones», por la que nos congratulamos («el Estado presente en toda su plenitud»), entre el presidente increpado y el monarca empático, suele aparecer un presidente autonómico del PP, Mazón, Bonilla o Ayuso, todos con su chaleco de emergencias.
¿Tienen alguna responsabilidad en lo que sucede? Ya sabemos lo terrible que es Pedro Sánchez, pero… si todo es sanchismo, nada es sanchismo. ¿Tiene alguna responsabilidad el PP cuando las competencias son suyas? Porque parece que no va con ellos. Ayuso lloró y la gente le aplaudía. Lo que quiera. No olvidemos que cuando el Covid ya posó como si fuera la Pantoja al perder a Paquirri. El PP empieza a hacer con el Cambio Climático lo mismo que con los gais y con los inmigrantes. La desfachatez de este partido (y de sus esferas de influencia), la pura y técnica des-fachatez, se sostiene en una pachorra de naturaleza rajoyita y en el dominio de los medios. Apreciada señora Ayuso: ponga un tertuliano en cada pino y tendremos controlada media sierra.
Los presidentes del PP, que presumen de gestión, declaran la tragedia, piden ayuda al gobierno, critican a Sánchez, se ponen el chaleco de gestionar emergencias (en el de Ayuso ponía: «presidenta»), cara de lealtad institucional, y prometen medidas como si no fuera su obligación. Así cualquiera es autonomista.
Cada tragedia lo mismo. Aparece el Estado a toro pasado, en toda su coordinada plenitud, jeans, chalecos, pinganillos, se elogian todos mutuamente la cooperación, y los pinos, que ardían antes, siguen ardiendo después.