El giro Fary
El giro Fary
Por Hughes
17 de abril de 2026

La entrevista que dio El Fary a Ullán a principios de los 80 se convirtió en uno de los vídeos más virales de los últimos años. El Fary, con su gracejo personal, definía al «hombre blandengue» y la «mujer granujilla». El vídeo circulaba entre algunos como pieza de culto, pero fue ya en pleno feminismo enloquecedor cuando se hizo popular. Tanto, que el Ministerio de Igualdad lo utilizó para uno de sus anuncios.

El vídeo lo mirábamos y remirábamos como los discípulos repasan los testimonios del maestro, pero ya nos lo sabemos de memoria, y no tenemos nada más.

Por eso, hay que celebrar la exhumación reciente que en Internet se ha hecho de una nueva entrevista suya, de 1992.

En ella, el cantante vuelve al tema y casi una década después asombra su coherencia. La posmodernidad no le ha rozado un pelo. Le pregunta la presentadora (la señorita presentadora) si es machista, y El Fary responde que no porque «la mujer es la figura más importante en mi vida. Mi vida no tendría significado si no existierais», que es lo que hay que responder; pero luego se siente obligado, por su natural rectitud de concepto, a dejar claro que respeta el terreno de la mujer, sí, pero sin dejarse pisar el suyo, «no me dejo comer el terreno nuuunca por ella», porque ella perdería el interés. El Fary sienta la teoría de la territorialidad. El mutuo interés se alimenta de límites y distinciones, de esferas distintas, de terrenos que no se pueden pisar o, de lo contrario, se deja de interesar y «termináis dándonos capones».

Exactamente lo que había dicho en 1984. La misma expresión: la mujer (granujilla) le come el sitio al hombre (blandengue) y entonces, aburrida, «le da capones» (y a base de recibir capones, se hace uno capón, es decir, castrado).

Si ya lo veía entonces, antes de la Igualdad, ¡qué no diría ahora! Si lo de El Fary es verdad, ahora mismo tiene que haber cientos de miles de hombres recibiendo capones de sus mujeres. Capones en sentido figurado o capones con nudillo. ¿Será así? ¿Recibimos capones? Que cada uno conteste en su fuero interno…

En la entrevista, define también un nuevo tipo de hombre: el Hombre Facilito, el que ante una muleta accionada por hembra, entra. ¿Eres fiel? Ojo a lo que dice: «Fiel dentro de lo que cabe» o «fiel dentro del hogar», que es como decir democracia avanzada y democracia soberana.

Al contrario de los repelentes aliados de después, El Fary no quiere quedar bien. No se deja en buen lugar y al hombre blandengue opone no solo (recordemos) el pedazo-de-tío-ahí sino también, ay, el hombre facilito. Pero su teoría de los terrenos pretende mantener el fuego vivo entre los sexos. ¿No sería esto bueno para las relaciones hombre-mujer?

Siempre se habla, para mejorar la natalidad, del giro católico, o de ayudas, y bien, está bien, pero ¿y el giro Fary? ¿Y virilizar-vitalizar al hombre español con las enseñanzas farínicas, ir hacia lo dionisiaco (torito bravo) como sugería BAP hace poco?

Habría que buscar más entrevistas de El Fary y trascribirlas, y publicar un librillo con ellas; elegante, bien editado, como un delicado poemario, en colores claros, con bella tipografía, y que lo costeara el Ministerio de Igualdad antes de ser cerrado.

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