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Alfonso Ussía Muñoz-Seca. Madrid 1948 Escritor. Premios. Mariano de Cavia, González-Ruano, Jaime de Foxá y Baltasar Iban. Especial Ejército, Fundación Guardia Civil y FÍES de periodismo. 53 libros. Distinciones. Gran Cruz del Mérito Naval. Gran Cruz de la Orden del 2 de Mayo. Medalla de Oro de Madrid. Cruz de Plata de la Guardia Civil. Entre ABC, Tiempo, Época, y La Razón, más de 20.000 artículos. Pluma de Plata y Pluma de Oro.

El pobre Iglesias – en el sentido más misericordioso de la expresión, que no en el económico-, ha entrado en campaña en Castilla-León. Su presentación, antológica: “Yo ya no soy político. Puedo decir la verdad”. Pablo Iglesias lo dijo en un aula, rodeado de jubilados. Un aula con sillas vacías que se hubiera llenado con cualquier otra convocatoria. Por ejemplo, la entrega de premios y distinciones a las Amas de Casa de la Segunda República, casi todas ellas fallecidas.

Si de la bondad de Iglesias dependieran nuestras vidas, España sería un interminable y extendido campo de concentración salpicado de cementerios.

Curioso que no se considere político quien protagoniza charlas políticas. El comunismo es así. Pablo Iglesias es antiespañol por comunista, porque sabe y le duele que el comunismo fue derrotado en España. Ahí radica el problema. Y es un cobarde. En los alrededores de Pola de Siero leyó una pintada en la carretera que le motejaba de “rata”, y escapó de Pola de Siero. Y en su chalé de La Navata, exigió a Marlasca – lo de la “k” es una gilipollez-, la constante vigilancia de más de una treintena de guardias civiles. Anson escribió que admiraba su preparación y su coherencia, y que es un político inteligente y persona digna y de fiar. Alexander Solzhenitzyn no coincide con Anson: “ Ser comunista, inteligente y bueno es totalmente incompatible. Quien es bueno y comunista, no puede ser inteligente. Y por supuesto, quien es comunista e inteligente, no puede ser bueno”. Si de la bondad de Iglesias dependieran nuestras vidas – las vidas de los que aborrecemos la prisión ideológica y el hambre física-, España sería un interminable y extendido campo de concentración salpicado de cementerios.

Ya no es político y puede decir la verdad, según su miserable valoración de los políticos en general. Conozco a muchos, incluso socialistas, que dicen la verdad. Pablo Iglesias se ha definido. Y lo ha hecho en la reducida aula para elogiar y defender a otro mentiroso como él, y creo que aún más tonto. Porque Iglesias, tan prepotente y profesoral, no se ha dado cuenta aún de su extremada necedad y aburrimiento. Es un tipo aburrido, tostón, prepotente, sin sentido del humor, cursi y tontaina. No tanto como Alberto Garzón, es cierto. Aunque muy parejo en su frenesí por la mentira.

Pero si Iglesias sigue diciendo chorradas por las tierras de Isabel, el Cid, San Juan de la Cruz, Santa Teresa, y Fray Luis de León, no va a obtener Podemos ni el envoltorio de la rosca

Apunten para la pequeña historia de la majadería sus opiniones de archivo en la carpeta de “Chorradas Supinas”. “Garzón es una referencia mundial. Garzón es también una referencia del ecologismo y está más fuerte que nunca”. Dicho en Castilla y León. Cien mil votos menos de los pocos que le quedaban a Podemos. El Partido Popular y Vox se tienen que sentir agradecidos y satisfechos con la intervención del no político que ya puede decir la verdad. Para mí, que Pablo Iglesias quiere llenar, a destiempo, el hueco de Yolanda Díaz, que abomina de Garzón y sabe que en Castilla y León no va a comerse una rosca. Pero si Iglesias sigue diciendo chorradas por las tierras de Isabel, el Cid, San Juan de la Cruz, Santa Teresa, y Fray Luis de León, no va a obtener Podemos ni el envoltorio de la rosca. Porque les aseguro que no hay un ápice de ironía en las estupideces que ha dicho Iglesias del referente mundial y del ecologismo. De seguir haciendo campaña, lo mejor que pueden hacer el PP, Vox – e incluso Ciudadanos-, es estar callados y aguardar con ilusión los resultados de las urnas. Hay que animar a Pablo Iglesias a perseverar, como en Galicia. Y a ser protagonista, como en Madrid, donde Isabel Díaz Ayuso le moldeó el culo con la patada que le obligó a salir de la política activa.

Con Pablo Iglesias de mitinero, Castilla- León se ha salvado.

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