Hay una V en la camiseta del Elche
Hay una V en la camiseta del Elche
Por Esperanza Ruiz
5 de agosto de 2025

Contaba mi abuelo paterno una anécdota ocurrida el siglo pasado, circa 1960. Él formaba parte de la corporación municipal que, junto con el Patronato Nacional del Misterio de Elche, se dedicaba a dar a conocer allende nuestro palmeral el drama sacro-lírico del siglo XV que narra la dormición, asunción y coronación de la Virgen María, y que cada 14 y 15 de agosto se representa en la basílica de la ciudad. 

Mi abuelo comenzaba su exposición situando el municipio —entonces contaba con poco más de setenta mil habitantes (frente al casi cuarto de millón de hoy)— en el mapa. La industrialización a expensas del sector del calzado había obrado un notable crecimiento demográfico, pero era comprensible que en el resto de España no tuvieran conocimiento de este oasis mediterráneo de costa y huertos de cítricos, granadas e higos; de arena y tierras calizas que albergan en su seno esculturas íberas. De gentes artesanas que trabajan el cuero y la palma blanca con sus manos y su sabiduría. 

En cierta ocasión, al invitar a una personalidad a conocer nuestra joya del teatro medieval, éste le atajó: «Claro que he oído hablar de Elche. Tienen ustedes un equipo de futbol en Primera División». Se trataba de fray Justo Pérez de Urbel, abad mitrado del Valle de los Caídos.

En la temporada 25-26, el Elche vuelve a estar en Primera. Hace escasos días se presentó la camiseta con la que el equipo competirá en la división de honor, causando auténtico furor entre la afición. El diseño es el franjiverde de-toda-la-vida, pero el club ha tenido la feliz idea de incluir, en la banda verde, la letra de Aromas Ilicitanos. El tema, que fue compuesto en la década de los 50, celebra la riqueza cultural de la ciudad y glosa las tradiciones y el sentir de un pueblo. Para que se hagan una idea, se trata de un emblema, del himno extraoficial de la ciudad, la música que pone la piel de gallina cuando uno está fuera de casa; lo que se canta de juerga, algo perjudicado, a las cinco de la mañana; desde las azoteas durante la Nit de l’Albà y el resto de fiestas patronales; en las excursiones en autobús; en los almuerzos en el campo con amigos, y desde hace más una década, cuando el equipo salta al terreno de juego. Algo así como nuestro You’ll Never Walk Alone.

Aromas ilicitanos es el arraigo hecho habanera, el latido de una sociedad, un revulsivo contra la mentalidad apátrida de la que hablaba Carlos Marín-Blázquez en esta cabecera (les ruego que lean su Arraigo, publicado por CEU Ediciones).

De este modo, se entiende la emoción con que la hinchada recibió la noticia y que la camiseta se agotara en minutos. Sin embargo, no duró mucho la alegría en casa del aficionado verdiblanco. Ni del ilicitano en general. En la transcripción de la letra del himno popular a la prenda, donde se canta que el pueblo de Elche «tiene a su Virgen por patrona», leemos «Tiene a su V por patrona». Una uve. Imagino que valoraron poner un signo de interrogación y al final decidieron que jugáramos a las letritas. «El orgullo en la franja», pero poco. Desde el Club se ha dado explicaciones refiriendo que la FIFA, en su Reglamento de Equipamiento (Artículo 4) prohíbe explícitamente cualquier mensaje o símbolo de carácter religioso, político o personal en las equipaciones de los jugadores. LaLiga, como organismo afiliado, adopta estas directrices. 

Por lo visto, porque yo no sé de futbol, se comen un montón de cruces en los escudos de cientos de clubes.

Vivimos sometidos a un enjambre de pequeñas y no tan pequeñas normas, directivas, disposiciones y leyes. Casi siempre estúpidas, pero sobre todo malintencionadas. A ellas, les debemos desacato.

La fe es el primer arraigo, antes que la tierra. Forja la identidad y mantiene a los pueblos en pie. Cohesiona, da sentido y valor. En estos tiempos en los que la Verdad se considera una ofensa, conviene no ser cobarde. No colaborar con la infamia. Els diners i els collons, per a les ocasions, decimos por aquí. Excuso la traducción. Elche es un pueblo mariano y en Aromas Ilicitanos se da buena cuenta de ello. Especialmente en agosto, somos sudor y oropel, bandas de música, pólvora, abanicos, sandía, blanco y negro, canariet, arroz con costra y vivas a la Mare de Déu. La FIFA, LaLiga, el ELCHE CF y la madre que los parió, van listos si piensan que van a conseguir otra cosa distinta a que desde las gradas, las calles, el campo, las fiestas y las gargantas ilicitanas, se cante, a pleno pulmón y con la emoción en los ojos, a nuestra Patrona, la Virgen de la Asunción.

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