Inmenso acto de patriotismo
Inmenso acto de patriotismo
Por Hughes
27 de octubre de 2026

El acuerdo entre el PP y Vox para el Senado y la cercanía de las elecciones han despertado en algunas personas un remilgo. Precisamente, quienes han reducido la política española a echar a Sánchez ahora se nos ponen estupendos.

El antisanchismo tenía mucho sentido, pero también ha sido la forma de evitar debates cruciales en los que el PP perdía pie. No han sido pocos los periodistas que asumieron personalmente la monotemática tarea de acabar con Sánchez el Autócrata. Se ha creado con esto un pequeñito star system de andar por casa, es decir, por el duopolio. Pero explicar a Sánchez en 2026 o 2025 o incluso en 2024 tampoco es ninguna proeza; es como entrar en Barrio Sésamo con un puntero a indicar dónde está el arriba y dónde está el abajo y por eso algunos van por la vida de Pulitzers, de Woodwards, de analistas tumbagobiernos. «Mañana mi exclusiva echa a Sánchez». Pues no. Si Sánchez se va, que está por ver, será por los votos de Vox y por cosas como el pacto del Senado.

Y ahora, a estos del «hay que echar a Sánchez», cuando los demás se ponen manos a la obra, les entran los melindres, se ponen finústicos y ay, me pienso el voto, ay, es mucha renuncia senatorial, ay, este votar negativo no va conmigo…

Pero no pueden quejarse. Quien más pone en la relación, en este echar a Sánchez, es el votante de Vox, que es el que efectivamente va a lograrlo, porque al hacerlo asume además que existe una posibilidad, no pequeña, de que su voto pueda hacer ministra a Cayetana. Y aun así, votará. Esto es un acto patriótico de los que no se ven en España desde el Sitio de Zaragoza. Ni Espíritu de la Transición, ni boquerones en vinagre. Votar a Vox, pensando como Vox, sintiendo como siente un votante de Vox, y que con ese voto pueda llegar Cayetana a ministra a llamarnos a todos populistas todos los días desde todos los púlpitos posibles (que serán bastantes más de los que tiene Sánchez) es un acto de generosidad, de responsabilidad y de amor a España que mas que patriotismo yo diría que roza el martirio.

Ese votante merecerá un cuadro en las Cortes o una estatua figurativa, pongamos que en Colón: un votante hecho de bronce que va a votar, papeleta en mano, con la cara de agonía barroca de San Bartolomé (horrores peperos asomando en los ojos), y debajo una plaquita dorada que diga: «La (llamémosla) democracia española, al votante de Vox de 2026, con reconocimiento y gratitud».

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