La ventana de oportunidad
La ventana de oportunidad
Por Hughes
4 de agosto de 2026

La expresión se ha puesto de moda: se abre una ventana de oportunidad. La dijo, por ejemplo, el catastrófico Sánchez con los incendios. «Tenemos una ventana de oportunidad para extinguirlos».

Esto se extiende porque es gráfico, porque añade palabras (bastaría con decir «tenemos la oportunidad») y porque suena un poco científico, como si sesudos estudios matemáticos determinaran que el momento exacto y preciso será este. De hecho, la expresión, que no es propiamente nuestra, tiene origen en los lanzamientos de la NASA, y de la NASA, degenerando, ha acabado en Pedro Sánchez, que en cuanto puede se justifica con los «expertos».

La expresión se oye mucho en los medios, en el tertulianés de don Antonio Burgos. En el fútbol ya hay «ventana de pase» para decir que el compañero está libre; «ventana de cambios» para mover el banquillo y «ventana de invierno», en lugar del mercado, para fichar lo que falta.

La ventana nos suena al kairós giego, oportunidad, momento justo. Kairós eran un dios peinado como Anasagasti, todo el pelo hacia delante y nada por detrás, para que no le agarraran a todo pasado. El tren pasa una vez en la vida, decimos paralizados en el andén. Por esos pelos de Kairós «la ocasión la pintan calva». Es el momento, el instante. El carpe diem dentro del carpe diem. El concepto genera un poco de ansiedad.

Por cómo somos y por cómo es el lenguaje, de la expresión cada vez irá pesando menos la oportunidad y más la ventana, el elemento físico; a un delantero, por ejemplo, ya se le abrió durante el Mundial «ventana de remate».

Habrá ventana de pactos, ventana judicial, ventana para invertir en Bitcoin o en Acerinox, ventana electoral y quizá a no mucho tardar (saltando o mutando la expresión a través de un streamer) lo veamos en el lenguaje personal. Alguien dirá: «a ti y a mí se nos abre una ventana para ser felices. ¿La vamos a desaprovechar?». Y la cursilería no parecerá mal. «Qué pico tiene», pensará ella. La combinación del elemento ventana con el amor puede dar lugar a grandes cosas porque siempre se ha dicho que el amor es una cuestión de oportunidad, y no tiene  forma de raudo diosecillo griego sino de ventana, y más de pantalla que de dar a la calle.

Todo se nos hará ventana y olvidaremos el don divino, alado, misterioso de la oportunidad. Entenderemos que todo, la vida misma, tan reglamentada, son ventanas administrativas que se nos abren un ratito, ventanas o ventanucos de libertad, ventanitas ojivales que duran nada…

Es una expresión curiosa, un poco ridícula, que le quita poesía a la oportunidad, como si la convirtiera en excel, cuadriculando algo más la vida.

Mientras escribo, me entra sueño. Se me abre ciertamente una ventana de descanso, y además en agosto, ventana estival. Habrá que aprovechar…

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